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Carta Apostolica “Misericordia et Misera”

misericordiamiseraEl Año Santo de la Misericordia concluyó, pero no la Misericordia de Dios que amorosamente e infinitamente espera a cada uno de sus hijos a que acudamos a ese, Su Amor Misericordioso sobre todo cuando menos dignos nos sentimos de ello.

Dios Padre, como bien lo vimos durante todo el Año Santo, fue, es y sigue siendo el Padre que nos ama con amor infinito y el cual nos vino a mostrar el mismo Jesus al decirnos que si lo vemos a el, vemos al Padre mismo. Las expresiones y manifestaciones de Jesus para con la humanidad fueron siempre amor, compasión, misericordia, ternura… y todo eso viene a mostrarnos qué Dios tan grande, amoroso y misericordioso tenemos.

Sigamos pues confiando en ese Dios de Amor que Jesus nos vino a mostrar y vayamos corriendo a refugiarnos en El que no mira tanto nuestros pecados sino nuestros corazones verdaderamente arrepentidos y deseosos de cambiar y volver a El. El Año Santo de la Misericordia se terminó, las Puertas Santas se cerraron, pero repetimos, el Amor de Dios y su Misericordia nunca terminan y nunca se cierran!

Presentamos a todos ustedes la Carta Apostólica que el Papa Francisco nos a dejado al termino del Año Jubilar de la Misericordia que acabamos de cerrar.  En el siguiente enlace podrán acceder directamente a ella de la pagina del Vaticano, allí mismo la pueden bajar o leer de ahi directamente.

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_letters/documents/papa-francesco-lettera-ap_20161120_misericordia-et-misera.html

 

Domingo 13 de noviembre se cierran las Puertas Santas en el mundo

 papa-frente-a-la-puerta-del-jubileoAún puedes cruzarlas

Solo hasta el domingo 13 de noviembre los peregrinos podrán cruzar las Puertas Santas abiertas en las iglesias de todo el mundo para obtener la indulgencia plenaria por el Jubileo de la Misericordia.

En la Arquidiócesis de Caracas en Venezuela, el Cardenal Jorge Urosa Savino presidirá la Misa de clausura del Año Santo el sábado 12 de noviembre, a partir de las 11:00 a.m. en la iglesia La Chiquinquirá. Las actividades comenzarán a las 9:15 con una predicación sobre el Año Jubilar a cargo del Obispo Auxiliar de Caracas, Mons. Enrique Parravano, seguida del rezo del rosario y una hora santa.

En Roma, el domingo 13 de noviembre se cerrarán las Puertas Santa de tres de las cuatro basílicas papales. Primero el Cardenal James Michael Harvey cerrará la de San Pablo de Extramuros a las 5:00 p.m., seguirá el Cardenal Agostino Vallini en San Juan de Letrán, que es la Catedral de Roma,  a las 5:30 p.m.; y finalizará con Santa María la Mayor a las 6:00 p.m, que será cerrada por su Arcipreste, el Cardenal Santos Abril y Castelló.

La única Puerta Santa que permanecerá abierta hasta el 20 de noviembre será la de la Basílica de San Pedro ya que con su apertura el Papa Francisco dio inicio al Jubileo de Misericordia el 8 de diciembre del año 2015.

Ahora en el mismo día de la Solemnidad de Cristo Rey, esta Puerta Santa será cerrada por el Pontífice y así culminará el Año Santo.

El primer peregrino en cruzar la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro el pasado 8 de diciembre fue el Papa Emérito Benedicto XVI.

El 30 de octubre el Prefecto de la Secretaría de Comunicaciones del Vaticano, Mons. Darío Edoardo Viganó, indicó que Benedicto XVI podría estar presente en la ceremonia de Clausura del Año de la Misericordia este 20 de noviembre.

Fuente: AciPrensa

Esta por terminar el Jubileo de la Misericordia

puerta-santaEl jubileo de la Misericordia al que convocó el Papa Francisco llegará a su fin el próximo 20 de noviembre en Roma, y en México, el 13 de noviembre serán cerradas las puertas.

El jubileo de la Misericordia al que convocó el Papa Francisco llegará a su fin el próximo 20 de noviembre en Roma, y en México, el 13 de noviembre serán cerradas las puertas santas que se han abierto en las catedrales y en algunos otros templos para obtener la indulgencia plenaria. Las Puertas santas no se volverán a abrir hasta el año 2025.

El Padre Ricardo Valenzuela, Canónigo responsable de la liturgia en la Catedral Metropolitana de México, entrevistado, informó que cada día ingresan a la a la Catedral, en promedio, unas 2000 personas, muchas de las cuales lo hacen con la intensión de obtener la indulgencia plenaria, cumpliendo con toda la normatividad del ritual.

En la Arquidiócesis de México, el Cardenal Norberto Rivera Carrera dio facultades para que la indulgencia plenaria también se pudiera alcanzar en las 8 Vicarías episcopales y en la Basílica de Guadalupe, de modo que es factible hablar de miles de personas que en la Ciudad de México, han alcanzado este beneficio espiritual.

“Ha sido un gran éxito la llamada del Papa Francisco a vivir, a entender y a llevar la práctica la misericordia, y mucha gente ha venido a la Catedral especialmente para este fin. Realmente ha sido una experiencia muy positiva”, comento el Padre Ricardo Valenzuela.

El Jubileo de la Misericordia en Roma, dio inicio el 8 de diciembre del 2015 y llegará a su fin el 20 de noviembre.

La Puerta Santa de la Catedral de México será cerrada antes de la misa de las 12:00 horas, el domingo 13 de noviembre.

Fuente: SIAME

Foto: Catolitel

El Papa pide favorecer “el encuentro pacífico entre los creyentes” y una “libertad religiosa real”

interreligiosoEn un encuentro con representantes de diferentes religiones, el Santo Padre explica que ‘el hombre tiene sed de misericordia y no hay tecnología que pueda calmar esa sed’

El misterio de la misericordia no se debe celebrar solo con palabras, sino sobre todo con las obras, con un estilo de vida realmente misericordioso, hecho de amor desinteresado, servicio fraterno y compartir sincero. Así lo ha explicado el papa Francisco en un encuentro con representantes de diferentes religiones, unos 200, comprometidos en el campo de las obras de caridad y misericordia. El encuentro, celebrado esta mañana en el Vaticano, se ha tenido en el contexto del Año Jubilar.

El hombre –ha asegurado el Papa– tiene sed de misericordia y no hay tecnología que pueda calmar esta sed: busca una afecto que vaya más allá de los consuelos del momento, un puerto seguro donde pueda atracar su navegar inquieto, un abrazo infinito que perdona y reconcilia. Además, el Santo Padre ha pedido que no suceda más que las religiones, por el comportamiento de algunos de sus seguidores, transmitan un mensaje desentonado, discordante con el de la misericordia.

Tal y como ha observado Francisco, lamentablemente “no pasa un día que no se escuche hablar de violencias, conflictos, secuestros, ataques terroristas, víctimas y destrucción”. Y es terrible –ha indicado– que para justificar tales barbaries se evoque a veces el nombre de una religión y del mismo Dios. Por eso ha pedido que se condenen claramente estas actitudes inicuas, que profanan el nombre de Dios y contaminan la búsqueda religiosa del hombre. En esta misma línea, Francisco ha pedido favorecer “el encuentro pacífico entre los creyentes y una libertad religiosa real”.

En esto “nuestra responsabilidad frente a Dios, a la humanidad y al futuro” es grande y requiere “todo esfuerzo, sin ninguna pretensión”. Así, el Pontífice ha pedido que las religiones sean “vientres de vida” que lleven la tierna misericordiosa de Dios a la humanidad herida y necesitada, sean “puertas de esperanza” que ayuden a atravesar los muros alzados por el orgullo y el miedo.

La misericordia es la clave para acceder al misterio mismo del hombre, también hoy tan necesitado de perdón y de paz, ha recordado el Papa en su discurso. Y este estilo de vida misericordioso, ha añadido, es el estilo al que están llamadas las religiones para ser, particularmente en este nuestro tiempo, mensajeros de paz y artífices de comunión. Para proclamar “que hoy es tiempo de fraternidad”.

El tema de la misericordia –ha señalado el Pontífice– es familiar a muchas tradiciones religiosas y culturales , donde la compasión y la no violencia son esenciales e indican el camino de la vida.

Arrodillarse con compasiva ternura hacia la humanidad débil y necesitada pertenece un “estado de ánimo realmente religioso” que rechaza la tentación de prevaricar por la fuerza, negándose a mercantilizar la vida humana y ve en los demás hermanos, nunca números”.

Asimismo, ha precisado que hacerse cercano a los que viven situaciones que requieren un mayor cuidado, como la enfermedad, la discapacidad, la pobreza, la injusticia, las consecuencias de los conflictos y de las migraciones, “es una llamada que viene del corazón de cada tradición auténticamente religiosa”.

Por otro lado, ha explicado que es el drama del mal, de los abismos oscuros en los que “nuestra libertad puede sumergirse”, tentada por el mal, que siempre está al acecho en silencio para golpearnos y hacer que nos hundamos. Pero es precisamente aquí, frente al enigma del mal, que nos interroga toda experiencia religiosa, reside el aspecto más sorprendente del amor misericordioso. “No deja al hombre a merced del mal o de sí mismo; no se olvida, sino que se acuerda, y se inclina hacia toda miseria a revivir”, ha observado. Del mismo modo que hace una madre, que frente al peor mal cometido por su hijo, también reconoce, más allá del pecado, “el rostro que ha llevado en su seno”, ha indicado el Papa.

De este modo, ha asegurado que en un mundo agitado y con poca memoria, que va corriendo dejando muchos atrás y sin darse cuenta de quedar sin aliento y sin meta, necesitamos, como si fuera oxígeno, “este amor gratuito que renueva la vida”.

Además, el Santo Padre ha explicado que el perdón es ciertamente el don más grande que podemos hacer a los otros, porque es lo que cuesta más, pero al mismo tiempo lo que nos hace más parecidos a Dios.

La misericordia –ha pedido– se extienda también al mundo que nos rodea, a nuestra casa común, que estamos llamados a cuidar y preservar del consumo desenfrenado y voraz. Es necesario “nuestro compromiso” para educar en la sobriedad y el respeto, en una forma de vivir más sencilla y ordenada, donde se utilizan los recursos de la creación con sabiduría y moderación, pensando en toda la humanidad y las generaciones futuras, no solo en los interesados del propio grupo y en las ventajas del propio tiempo.

Fuente: Zenit.org

Foto: El Papa Y Representantes De Otras Religiones – © Osservatore Romano

¿Huyes de los pobres?…

dar-comida… Vive la misericordia en la calle con los consejos del Papa

La catequesis del Papa Francisco del pasado miércoles durante la Audiencia General llevó por título “Dar de comer a los hambrientos. Dar de beber a los sedientos”. El Pontífice explicó que se trata de una de las obras de misericordia más importantes que acerca además al Evangelio.

El Obispo de Roma comenzó denunciando que “una de las consecuencias del considerado ‘bienestar’ es la de conducir a la persona a cerrarse sobre sí mismo, haciéndolo insensible a las exigencias de los otros”. “Se hace lo que sea para eludirlas presentando modelos de vida efímeros, que desaparecen después de algunos años, como si nuestra vida fuese una moda a seguir y que hay que cambiar con cada estación”, señaló.

Francisco negó que esto sea así y explicó que “la realidad es acogida y afrontada por aquello que es, y a menudo nos hace encontrar situaciones de necesidad urgente”.

“Cuántas veces los medios de comunicación nos informan de pueblos que sufren la falta de alimento y de agua, con graves consecuencias especialmente para los niños”, reflexionó.

El Papa recordó que gracias a las imágenes que se ven a través de los medios se inician campañas de solidaridad para ayudar. “Las donaciones se hacen generosas y de este modo se puede contribuir a aliviar el sufrimiento de muchos” y aunque destacó que esta forma de ayuda es importante, añadió que “no nos involucra directamente”.

Sin embargo, “cuando andamos por la calle y nos encontramos con alguien que tiene necesidad, o un pobre llama a la puerta de nuestra casa, es muy diferente, porque no estamos más delante de una imagen, sino que somos involucrados en primera persona”.

“No hay distancia alguna entre yo y él o él y yo, y me siento interpelado”, añadió. En este caso, “¿cuál es mi reacción?”, preguntó. “¿Evito mirarle y voy a otra cosa? O me paro a hablar y me intereso sobre su estado?”. “¿Veo si puedo acoger de alguna manera a esa persona o busco librarme de ella lo antes posible?” Quizás ella solo pida lo necesario: algo de comer y beber”, detalló.

El Papa pidió pensar cómo en el Padre Nuestro se pide que Dios “nos de el pan de cada día”. “La experiencia del hambre es dura”, manifestó afirmando también que esta realidad “convive junto a la abundancia y los residuos”.

Después de recordar que la fe sin frutos está muerta, el Santo Padre dijo que siempre hay alguno que tiene necesidad, que “necesita de mí, de mi ayuda, de mi palabra, de mi compromiso”.

También recordó el relato evangélico de la multiplicación de los panes y los peces y dijo que “nos dice que si lo poco que tenemos se lo confiamos a las manos de Jesús y lo compartimos con fe, se convierte en una riqueza sobre abundante”.

Fuente: AciPrensa

Consagración a la Divina Misericordia

logoAprovechando el Jubileo de la Misericordia, proponemos una Consagración de 33 días a la Divina Misericordia.

Aprovechando la iniciativa del Papa Francisco para convocar el Jubileo de la Misericordia, proponemos hacer una Consagración a la Divina Misericordia, basada en el modelo de la Consagración a María de San Luis Grignon de Montfort.

Estos 33 días de preparación de nuestro corazón a dicha consagración, pretenden hacernos más conscientes del amor que Dios nos tiene, enseñarnos a confiar cada día menos en nosotros mismos y nuestras propias fuerzas, y más en Dios y su amor omnipotente, para poder así ser nosotros mismos imagen del amor misericordioso con los demás; especialmente en este año de gracia, pues así dijo Cristo a Santa Faustina: “las gracias de mi Misericordia se toman con un solo recipiente y éste es la confianza”. (Diario La Divina Misericordia en mi Alma. Núm. 1578)

Cuando ejercitamos la docilidad y el abandono a la voluntad de Dios, basados en la fe y la confianza, dejaremos a Dios actuar en nuestras vidas y en nuestro corazón reinará la serenidad, la alegría y la paz de saber que somos todos de Él.

El mundo tiene necesidad de la misericordia. Respondamos al llamado del Santo Padre que nos dice “¡Ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios! A todos, creyentes y lejanos pueda llegar el bálsamo de la misericordia como signo del Reino de Dios que está ya presente en medio de nosotros”. (Misericordiae vultus 5)

Te invitamos a hacer tu Consagración al Amor misericordioso del Padre. ¿Nos acompañas?

http://www.bibliotecacatolicadigital.net/wp-content/uploads/2016/02/P.-Guillermo-Serra.pdf

Autor: P. Guillermo Serra L. C.

Fuente: Catolic.net

Ya en la recta final del Año de la Misericordia… un recordatorio.

puerta-santa10 respuestas para entenderlo, vivirlo y aprovecharlo

Muy pocas celebraciones se han conocido como este Año de la Misericordia que ha inaugurado solemnemente el papa Francisco en Roma este jueves 8 de diciembre. Se trata de un acontecimiento tan inusual como importante en la historia de la Iglesia.

¿Qué es un Año Jubilar Extraordinario de la Misericordia en la Iglesia católica? ¿Por qué el papa Francisco ha decidido convocarlo este año? ¿Qué deben hacer los católicos que desean participar en él? ¿Qué beneficios espirituales les reporta? Estas 10 respuestas explican qué es y cómo vivirlo y aprovecharlo de la mejor manera.

1. ¿Qué es un año jubilar o año santo?

Es una celebración de la Iglesia Católica que inauguró el papa Bonifacio VIII en el año 1300 para pedir perdón, hacer penitencia por los pecados personales y obtener una especial ayuda divina. Desde 1475 se convoca un año jubilar ordinario cada 25 años, con la esperanza de que el mayor número de personas puedan experimentarlo al menos una vez en su vida.

2. ¿Por qué se convoca un año jubilar si no estamos a principios de siglo o en año terminado en 25, 50 ó 75?

El año santo inaugurado el 8 de diciembre de 2015 es un jubileo extraordinario. El papa quiere que los católicos sean más conscientes de una dimensión concreta de su fe, en este caso, la misericordia. Desde el 8 de diciembre de 2015 hasta el 20 de noviembre de 2016, debe preguntarse cómo está viviendo la misericordia, cómo puede mejorar en este aspecto, pedir más ayuda a Dios para lograrlo, así como perdón por los propios errores a través del sacramento de la Penitencia (confesión).

3. Aparte de los jubileos ordinarios, ¿qué otros extraordinarios se han celebrado?

Los últimos ha sido en 1933 y 1983, para recordar los 1900 y 1950 años de la muerte de Cristo respectivamente.

4. ¿Por qué se llama jubilar?

Existen dos teorías. La palabra júbilo puede venir del latín “iubilum”, que se refiere a un grito de alegría. Otros creen que viene del hebreo “yobel”, que era un cuerno de ciervo utilizado para emitir sonidos propios de fiestas o celebraciones.

5. ¿Por qué Francisco ha escogido la misericordia como tema del año jubilar?

Francisco ha repetido en diversas ocasiones que quiere una iglesia que sea testigo de la misericordia de Dios. Convoca el año santo para que los católicos se conviertan, y sean más conscientes de su misión como testigos de la misericordia y el perdón de Dios. “No olvidemos que Dios perdona todo y perdona siempre. No nos cansemos de pedir perdón”, aclaró el Papa cuando anunció la convocatoria del Jubileo.

6. ¿Qué es una puerta santa y por qué se abre en año jubilar?

Son unas entradas especiales de las cuatro grandes basílicas romanas y de otros templos en el mundo (por ejemplo, la catedral de Santiago de Compostela o la Basílica de Ars). Permanecen cerradas y sólo se abren en los años jubilares. Los fieles que atraviesan la puerta en año santo ganan una indulgencia plenaria. Es un símbolo del camino hacia la salvación que ofrece el Jubileo.

7. ¿Qué es una indulgencia plenaria?

La supresión del castigo que todo hombre merece por los pecados cometidos. Según la doctrina católica, cuando una persona pide perdón por sus pecados en el sacramento de la confesión borra su condición de pecador, se vuelve a reconciliar con Dios y obtiene la ayuda divina para no pecar más. Con la indulgencia plenaria se borra, además, los castigos de los cuales se ha hecho merecedor eh hombre por cometer esos pecados, y que de otro modo sólo se borran en vida mediante la penitencia, o tras la muerte en el purgatorio.

8. ¿Cómo se gana una indulgencia plenaria durante el Año Santo?

Aparte de las cuatro puertas santas de las basílicas romanas, el papa puede especificar lugares concretos donde ganar esas indulgencias, como las puertas de las catedrales de las diócesis u otros lugares especialmente significativos. A propósito del año de la misericordia el papa dijo: “Dispongo que se pueda ganar la indulgencia en los santuarios donde se abra la Puerta de la Misericordia y en las iglesias que tradicionalmente se identifican como Jubilares. Es importante que este momento esté unido, ante todo, al Sacramento de la Reconciliación y a la celebración de la santa Eucaristía con un reflexión sobre la misericordia. Será necesario acompañar estas celebraciones con la profesión de fe y con la oración por mí y por las intenciones que llevo en el corazón para el bien de la Iglesia y de todo el mundo”.

9. ¿Sólo se puede ganar indulgencia en años jubilares?

No. La Iglesia puede establecer determinadas indulgencia por festividades concretas, aniversarios, que afectan a toda la Iglesia, a diócesis concretas o a determinadas organizaciones por razones justificadas (aniversarios de su fundación por ejemplo).Un católico que quiera ganar una indulgencia plenaria debe confesar todos los pecados mortales y veniales en el sacramento de la Penitencia, rechazar interiormente cualquier inclinación al pecado, comulgar y rezar por las intenciones del Papa. Dispone de 20 días para realizar todas estas acciones antes o después del acto por el que se concede la indulgencia.

10. ¿Cómo será el calendario del Año Jubilar?

  • 12 de diciembre: celebración eucarística en San Pedro por América Latina, en la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe.
  • 27 de diciembre: En la festividad de la Sagrada Familia, se celebra el Jubileo de las familias en San Pedro.
  • Del 19 al 21 de enero: jubileo para quienes sirven en los santuarios y en la pastoral de las peregrinaciones.
  • 25 de enero: fiesta de la conversión de san Pablo, celebración ecuménica en la basílica de San Pablo Extramuros.
  • 30 de enero: primera de las audiencias jubilares, audiencias generales como las de los miércoles, que con carácter extraordinario se tendrán en la Plaza de San Pedro o en el Aula de Pablo VI, al menos, doce sábados del año santo. En principio, serán los sábados 30 de enero, 20 de febrero, 12 de marzo, 9 de abril, 30 de abril, 14 de mayo, 18 de junio, 30 de junio, 10 de septiembre, 1 de octubre, 22 de octubre y 1 de noviembre.
  • El 2 de febrero: festividad de la Presentación del Niño Jesús en el templo y la Purificación de su Santísima Madre será el jubileo de la vida consagrada con la clausura del Año de la Vida Consagrada.
  • El miércoles 10 de febrero, Miércoles de Ceniza, será la celebración del envío de los misioneros de la misericordia.
  • 12 de marzo, Domingo de Ramos, jornada diocesana jubilar de los jóvenes de Roma.
  • 3 de abril, domingo segundo de Pascua y fiesta de la Divina Misericordia, el jubileo de aquellas realidades eclesiales que se identifican con la espiritualidad de la misericordia.
  • 24 de abril, jubileo de los adolescentes, confirmados y confirmandos.
  • 29 de mayo, jubileo de los diáconos, los servidores de la caridad y de la misericordia.
  • 3 de junio, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, jubileo de los sacerdotes.
  • 12 de junio, jubileo de los enfermos, discapacitados y sus cuidadores.
  • 26 al 31 de julio, JMJ 2016 Cracovia.
  • 4 de septiembre, jubileo del mundo caritativo y del voluntariado
  • 25 de septiembre, jubileo de los catequistas.
  • 9 de octubre, jubileo mariano en honor de la Madre de la Misericordia.
  • 6 de noviembre, jubileo de los reclusos con peregrinación de estos a San Pedro.
  • 20 de noviembre, solemnidad de Cristo Rey, clausura del Año Jubilar.

Consagraron de América a la Misericordia Divina

obisposamerica_eduardoberdejo_aciprensa300816Con esta oración obispos consagraron América a la Misericordia Divina

El 30 de agosto, más de cien obispos y decenas de sacerdotes reunidos en la iglesia de la Porciúncula de Bogotá (Colombia), recitaron una oración de “Consagración del Continente Americano a la Misericordia Divina”, para que Dios derrame su amor y misericordia sobre todos los habitantes, especialmente los más necesitados, y los pueblos americanos sean una sola familia.

La oración fue recitada al término de la Misa presidida por el Presidente del CELAM y Arzobispo de Bogotá, Cardenal Rubén Salazar, con la que culminó el “Jubileo Extraordinario de la Misericordia en el Continente Americano”, que respondió al llamado del Papa Francisco para que en este Año Santo “nos dejemos transformar por el mismo Señor y lleguemos a ser ‘misericordiosos como el Padre’”.

La oración que consagró América “a la Misericordia Divina” es la siguiente:

“Bendito seas Dios Padre, rico en misericordia, que en la persona de tu Hijo Jesucristo bendices al Continente Americano y por la fuerza del Espíritu Santo lo vivificas derramando en los corazones sus dones y gracias.

Hoy queremos reconocernos como una comunidad de discípulos misioneros de tu Hijo, formada por pobres pecadores, mendicantes de tu misericordia, congregados por la gracia del perdón y de la reconciliación, consagrados y enviados para proclamar tu presencia y de la creación entera. Te consagramos nuestros países, nuestras comunidades, nuestras familias.

Te suplicamos que derrames tu amor y tu misericordia sobre todos los habitantes de este Continente Americano, especialmente sobre los más pobres y necesitados, sobre los niños, los jóvenes, los matrimonios, los constructores de la sociedad, los enfermos, los ancianos, para que, superadas tantas desigualdades y marginaciones, podamos construirnos todos los pueblos americanos como una sola familia, fraterna y solidaria, y gozar de paz y de vida plena. Amén”.

Fuente: Aciprensa

Foto: Eduardo Berdejo (ACI Prensa)

Recodando una de las Homilias del Papa sobre la Misercordia

sta-martaLa misericordia de Dios es tan grande que ama la pequeñez humana

Extracto de la Homilia:
Por último el Papa invitó a todos los cristianos a aprender de esta misericordia de Dios para ser más misericordiosos con los demás.
“El Señor es misericordioso y grande en el amor”. El Papa Francisco desarrolló su homilía matutina partiendo de la  primera Lectura – tomada del libro de Isaías – donde en un monólogo del Señor se comprende que Dios ha elegido a su pueblo “no porque fuera grande o poderoso”, sino “porque era el más pequeño de todos, el más miserable de todos”.
“Todos nosotros conocemos las caricias de los papá y de las mamás, cuando los niños están inquietos por el susto: ‘No temas, yo estoy aquí; Yo estoy enamorado de tu pequeñez; me he enamorado de tu pequeñez, de tu nada’. E incluso: ‘No tengas miedo de tus pecados, Yo te quiero tanto; Yo estoy aquí para perdonarte’. Esta es la misericordia de Dios”.
“El Señor quiere tomar sobre sí nuestras debilidades, nuestros pecados, nuestros cansancios. Jesús cuántas veces hacía sentir esto y después: ‘Vengan a mí, todos ustedes que están fatigados, agobiados, y yo les daré descanso. Yo soy el Señor tu Dios, que te tengo por la derecha, no temas pequeño, no temas. Yo te daré fuerza. Dame todo y yo te perdonaré, te daré paz”.
“Nosotros que estamos tan nerviosos, cuando una cosa no va bien, nos agitamos, estamos impacientes… En cambio Él: ‘Quédate tranquilo, hiciste algo gordo, sí, pero quédate tranquilo; no temas, Yo te perdono. Dámela’. Esto es lo que significa lo que hemos repetido en el Salmo: ‘El Señor es misericordioso y grande en el amor’. Nosotros somos pequeños. Él nos ha dado todo. Nos pide sólo nuestras miserias, nuestras pequeñeces, nuestros pecados, para abrazarnos, para acariciarnos”.
“Pidamos al Señor que despierte en cada uno de nosotros, y en todo el pueblo, la fe en esta paternidad, en esta misericordia, en su corazón. Y que esta fe en su paternidad y su misericordia nos haga un poco más misericordiosos con los demás”.
Fuente: Radio Vaticana

Recordando información importante sobre es Año de la Misericordia

img-misericordiosos-como-el-padreGuía para vivir el Año Santo de la Misericordia junto al Papa Francisco

Estructura de la guía 

Con este pequeña guía, pretendemos plantear un recorrido sencillo para vivir mes a mes el Jubileo de la Misericordia, junto al Papa Francisco.  La idea es ir desgranando y saboreando las reflexiones del Papa Francisco, a modo de itinerario, tanto personal como comunitario.  Cada mes está planteado con una estructura muy sencilla, que puede ser adaptada según las necesidades personales o comunitarias.  Lo ideal sería que uno pudiera compartir el ritmo propuesto junto a otros miembros de la familia o comunidad; pero también se puede realizar de manera individual.

Mensualmente proponemos un texto del Papa Francisco, extraído de la Bula de convocatoria al Año Santo (Misericordiae Vultus).  El texto del Papa, junto a la Palabra de Dios, pretenden interpelarnos y movernos a la reflexión.  A continuación, ofrecemos alguno de los “salmos de la misericordia” que encontramos en el salterio, como expresión de la sabiduría y poesía del Antiguo Testamento.  La idea es que junto a la reflexión, podamos ir entrando en un clima de oración.  Luego, ofrecemos algunas pistas para reflexión y/o acción personal o comunitaria; a la manera de propuestas o cursos de acción.  Seguidamente, presentamos nuestras intenciones; para concluir con la oración, uncompromiso personal para el mes y una jaculatoria para memorizar.  Seguidamente contemplamos alguna anécdota o frase de santos, para ver ejemplos vivos de misericordia.  Nos pareció oportuno sugerir un cuento y un par de películas recomendadas;de manera que podamos seguir rumiando y profundizando el tema propuesto en el mes. Y, finalmente, una pequeña ayuda memoria, para tener presente durante el mes..

Por supuesto, que todo son solo sugerencias.  Cada uno, cada familia o cada grupo podrán agregar, quitar, proponer nuevas ideas.  La intención es presentar algunos recursos para que mensualmente podamos vivir el Año Santo, en Iglesia y con alegría, junto al Papa Francisco; de manera que todos podamos ser “Misericordiosos como el Padre”.   Pidamos a María, la Madre de la Misericordia que nos ayude a peregrinar juntos como Pueblo de Dios tras las huellas misericordiosas de su Hijo, Jesús ¡Qué así sea!

Luis M. Benavides

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Introducción

El Papa Francisco, el sábado 11 de abril 2015 en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, con ocasión de la celebración del Domingo de la Misericordia, sorprendió al mundo con el anuncio de un Año Santo Extraordinario o Jubileo de la Misericordia.  El Sumo Pontífice realizó un gran llamado a toda la grey católica, para que vivamos juntos este Año Santo como un momento especial de gracia, de acercamiento al Señor y de comunión con nuestros hermanos.

¿Qué es un Año Santo o Jubileo?

El Año Santo o Jubileo, expresa el Papa Francisco, es un tiempo oportuno para cambiar de vida; es un tiempo para dejarse tocar el corazón.  Es una invitación a vivir con alegría la fiesta del perdón y del amor de Dios.  El Jubileo es un acontecimiento religioso y un tiempo privilegiado de gracia, destinado a promover la santidad de todos los cristianos.  Es el año de la reconciliación, de la conversión y de la penitencia sacramental.  En consecuencia, el año de la solidaridad, de la esperanza, de la justicia, del empeño por servir a Dios en el gozo y la paz con los hermanos.

El deseo del Papa Francisco es que durante este Año Santo nadie se sienta excluido del abrazo de nuestro Padre Dios; que la alegría del perdón sea más grande y más profunda que cualquier resentimiento, miedo o angustia paralizante.  En pocas palabras, que no haya un solo pretexto para vivir alejado de Dios.

Orígenes del Jubileo o Año Santo

En el Antiguo Testamento, la ley de Moisés había determinado para el pueblo judío un año particular y diferente a los demás, que tenía lugar cada cincuenta años.  Para el pueblo hebreo se trataba, pues, de un año sabático en el cual se descansaba, se perdonaban las deudas, se liberaban los esclavos y se restituían las posesiones a sus antiguos propietarios.  Se establecía un reposo general de la tierra y se permitía a los pobres realizar la cosecha.

El término “jubileo”

El vocablo “jubileo” tiene dos raíces, una hebrea y otra latina.   La palabra hebrea que aparece en la Biblia es “yobel”. Se refiere al cuerno del carnero que los judíos usaban como trompeta para llamar a una fiesta o anunciar un año excepcional dedicado a Dios.  Asimismo, existe también una palabra latina, “iubilum” (derivada del verbo “jubilare”), que refiere a las exclamaciones de alegría de los pastores ante el nacimiento de Jesús y que terminó por significar alegría, gozo o alabanza.   En el siglo IV, san Jerónimo al traducir la Biblia al latín, reemplazó el término hebreo “yobel” por el término latino “iubilaeus”, con lo que quedó incorporado el matiz de alegría, al significado original que tenía la palabra en el antiguo Israel.

Jesucristo da sentido pleno al Jubileo

En el Nuevo Testamento, Jesús se presenta como Aquél que lleva a su cumplimiento el Jubileo antiguo, ya que Él ha venido a predicar el año de gracia del Señor y llevarlo a su plenitud.  Jesús da un sentido nuevo y definitivo al jubileo.

¿Cada cuánto se celebra un Año Santo en la Iglesia?

Los jubileos ordinarios son aquellos que se celebran a intervalos regulares.  El primer jubileo celebrado en el marco del cristianismo fue en el año 1300.  Esta tradición se fue acentuando en los siglos siguientes y, al comienzo, se celebraron jubileos cada cincuenta años y, luego, cada veinticinco años, para que todas las personas tuvieran la oportunidad de vivir por lo menos un año santo en su vida, y así ha continuado hasta la fecha.  El último jubileo ordinario tuvo lugar durante el año 2000, proclamado y celebrado por nuestro querido Papa, san Juan Pablo II.  El próximo Año Santo ordinario será en el año 2025.

En ocasiones especiales, un Papa puede proclamar un Año Santo extraordinario, como celebración de un hecho destacado o frente a una necesidad especial.  Por ejemplo, el último jubileo extraordinario fue convocado y posteriormente celebrado por san Juan Pablo II en 1983, al cumplirse el 1950° aniversario de la Redención de Jesucristo.

Indulgencias

El Año Jubilar es una invitación abierta a todos los cristianos y también a los que se encuentran distantes en la fe y desean volver de nuevo a la vida cristiana.  En virtud de ello, en la Iglesia Católica, el Jubileo es un tiempo en que se conceden gracias espirituales singulares (indulgencias) a los fieles que cumplen determinadas condiciones.

Para ganar una indulgencia es imprescindible un corazón contrito y arrepentido. Se requiere confesión de los pecados, mediante el sacramento de la penitencia o reconciliación y, cuando sea posible, recibir la comunión.

Durante el Año Jubilar, la Iglesia en consecuencia del poder de las llaves, mediante la aplicación de los méritos sobreabundantes de Cristo y de los santos, y mediando una auténtica y sincera conversión por parte del creyente, concede la indulgencia plenaria, que es una gracia que ayuda al cristiano a ponerse en camino con la voluntad de convertirnos y reconciliarnos con Dios.  Esta gracia también puede ser aplicada a los difuntos como signo de amor hacia ellos; en virtud de la comunión de los santos.

La ceremonia de apertura del Jubileo

La ceremonia de comienzo del Año Santo tiene lugar en Roma, a través de una liturgia específica.  El Papa se dirige a la basílica de San Pedro para abrir la llamada “Puerta Santa”, cerrada a cal y canto, que sólo se abre con motivo del Jubileo.  El sumo pontífice toma un martillo (ya utilizado por varios Papas) y da tres golpes diciendo la siguiente fórmula: “Abridme las puertas de la justicia; entrando por ellas confesaré al Señor”.  Se derriba la mampostería que cierra la puerta; el Papa se arrodilla delante de la puerta, mientras los penitenciarios de San Pedro la lavan con agua bendita.  Luego, tomando la cruz, entra a la basílica, acompañado del clero.  Posteriormente, tres cardenales legados que ha enviado el Papa a las otras tres puertas santas, las abren con la misma ceremonia. Estas tres puertas están en la iglesia de San Juan de Letrán, la iglesia de San Pablo Extramuros y la iglesia de Santa María la Mayor.  Al día siguiente, por la mañana el Papa imparte la bendición al pueblo en forma de jubileo.  Expirado el Año Santo se vuelve a cerrar la puerta.  El Papa bendice las piedras y la argamasa, pone la primera piedra y se tapia la puerta.  Ceremonia que se replica en las otras tres puertas santas; hasta el próximo año jubilar.

El Jubileo o Año Santo extraordinario de la Misericordia

Como expresamos anteriormente, el Papa Francisco anunció, en el segundo aniversario de su pontificado, la convocatoria a un Año Santo extraordinario, mediante la bula papalMiseriordiae Vultus (El rostro de la misericordia).  Este Jubileo de la Misericordia se iniciará durante la solemnidad de la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre del 2015 y concluirá el 20 de noviembre de 2016, con la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo. Para profundizar y estar informados, el Vaticano ha preparado un sitio web oficial sobre este Año Santo Extraordinario de la Misericordia: www.im.va

Este Jubileo de la Misericordia es excepcional, ya que por primera vez en la historia se ofrece la posibilidad de vivirlo fuera de Roma.  El Papa Francisco, ha establecido, que sucesivamente se vayan abriendo diferentes Puertas Santas en las diferentes diócesis del mundo; de manera que a lo ancho y a lo largo del planeta y se abra un idéntica Puerta de la Misericordia.  El Jubileo, por tanto, será celebrado en Roma así como en las Iglesias particulares como signo visible de la comunión de toda la Iglesia.

El lema del Jubileo: “Misericordiosos como el Padre”

Escuchemos las palabras del Papa Francisco al respecto, que hemos destacado al inicio de esta itroducción:

“Así entonces, misericordiosos como el Padre es el “lema” del Año Santo. En la misericordia tenemos la prueba de cómo Dios ama.  Él da todo sí mismo, por siempre, gratuitamente y sin pedir nada a cambio… El auxilio que invocamos es ya el primer paso de la misericordia de Dios hacia nosotros.  Él viene a salvarnos de la condición de debilidad en la que vivimos.  Y su auxilio consiste en permitirnos captar su presencia y cercanía.  Día tras día, tocados por su compasión, también nosotros llegaremos a ser compasivos con todos; “misericordiosos como el Padre…” (Misericordiae Vultus, 11

Fuente: catequesisenfamilia.org

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