Category Archives: Oraciones Diarias

Lectio Divina

MARCOS 8,14-21

Martes, 19 Febrero, 2019

Tiempo Ordinario

1) Oración inicial 

Señor, tú que te complaces en habitar en los rectos y sencillos de corazón; concédenos vivir por tu gracia de tal manera, que merezcamos tenerte siempre con nosotros. Por nuestro Señor.

 2) Lectura

Del santo Evangelio según Marcos 8,14-21
Se habían olvidado de tomar panes, y no llevaban consigo en la barca más que un pan. Él les hacía esta advertencia: «Abrid los ojos y guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes.» Ellos hablaban entre sí que no tenían panes. Dándose cuenta, les dice: «¿Por qué estáis hablando de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni entendéis? ¿Es que tenéis la mente embotada? ¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís? ¿No os acordáis de cuando partí los cinco panes para los cinco mil? ¿Cuántos canastos llenos de trozos recogisteis?» «Doce», le dicen.«Y cuando partí los siete entre los cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de trozos recogisteis?» Le dicen: «Siete.» Y continuó: «¿Aún no entendéis?» 

3) Reflexión

El evangelio de ayer hablaba del malentendido entre Jesús y los fariseos. El evangelio de hoy habla del malentendido entre Jesús y los discípulos y muestra como la “levadura de los fariseos y de Herodes” (religión y gobierno), se había infiltrado también en la cabeza de los discípulos hasta el punto de que no fueron capaces de acoger la Buena Nueva.
• Marcos 8,14-16: Cuidado con la levadura de los fariseos y de Herodes. Jesús advierte a los discípulos: “Guardaos de la levadura de los fariseos y de Herodes”. Pero ellos no entendían las palabras de Jesús. Piensan que habla así porque habían olvidado comprar el pan. Jesús dice una cosa y ellos entienden otra. Este desencuentro era el resultado de la influencia insidiosa de la “levadura de los fariseos” en la cabeza y en la vida de los discípulos.
• Marcos 8,17-18ª: Las preguntas de Jesús. Ante esta falta casi total de percepción en los discípulos, Jesús hace una serie de preguntas rápidas, sin esperar una respuesta. Preguntas duras que evocan cosas muy serias y revelan una total incomprensión por parte de los discípulos. Por increíble que parezca, los discípulos llegaron a un punto en que no se diferenciaban de los enemigos de Jesús. Anteriormente, Jesús se había quedado triste con la “dureza de corazón” de los fariseos y de los herodianos (Mc 3,5). Ahora, los discípulos mismos tenían un “corazón endurecido” (Mc 8,17). Anteriormente, “los de fuera” (Mc 4,11) no entendían las parábolas, porque “tenían ojos y no veían oídos y escuchaban” (Mc 4,12). Ahora, los discípulos mismos no entendían nada, porque “tienen ojos y no ven, oídos y no oyen” (Mc 8,18). Además de esto, la imagen del “corazón endurecido” evocaba la dureza del corazón de la gente del AT que siempre se desviaba del camino. Evocaba asimismo el corazón endurecido del faraón que oprimía y perseguía al pueblo (Ex 4,21; 7,13; 8,11.15.28; 9,7…). La expresión “tienen ojos y no ven, oídos y no oyen” evocaba no sólo a la gente sin fe, criticada por Isaías (Is 6,9-10), sino que también a los adoradores de los falsos dioses, de los cuales el salmo decía: “Tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen” (Sal 115,5-6).
• Marcos 18b-21: Las dos preguntas sobre el pan. Las dos preguntas finales son sobre la multiplicación de los panes: ¿Cuántos cestos recogieron la primera vez? ¡Doce! Y ¿la segunda? ¡Siete! Como los fariseos, también los discípulos, a pesar de haber colaborado activamente en la multiplicación de los panes, no llegaron a comprender su significado. Jesús termina: “¿Aún no entendéis?” La forma que Jesús tiene de lanzar estas preguntas, una después de otra, casi sin esperar respuesta, parece una ruptura. Revela un desencuentro muy grande. ¿Cuál es la causa de este desencuentro?
• La causa del desencuentro entre Jesús y los discípulos. La causa del desencuentro entre Jesús y los discípulos no fue su mala voluntad. Los discípulos no eran como los fariseos. Estos también no entendían, pero en ellos había malicia. Se servían de la religión para criticar y condenar a Jesús (Mc 2,7.16.18.24; 3,5.22-30). Los discípulos, por el contrario, eran buena gente. No tenían mala voluntad. Pues, aún siendo víctimas de la “levadura de los fariseos y de los herodianos”, no estaban interesados en defender el sistema de los fariseos y de los herodianos en contra de Jesús. Entonces, ¿cuál era la causa? La causa del desencuentro entre Jesús y los discípulos tenía que ver con la esperanza mesiánica. Había entre los judíos una gran variedad de expectativas mesiánicas. De acuerdo con las diversas interpretaciones de las profecías, había gente que esperaba a un Mesías Re (cf. Mc 15,9.32). Otros, a un Mesías Santo o Sacerdote (cf. Mc 1,24). Otros, a un Mesías Guerrillero subversivo (cf Lc 23,5; Mc 15,6; 13,6-8). Otros, a un Mesías Doctor (cf. Jn 4,25; Mc 1,22.27). Otros, a un Mesías Juez (cf. Lc 3,5-9; Mc 1,8). Otros, a un Mesías Profeta (6,4; 14,65). A lo que parece, nadie esperaba a un Mesías Siervo, anunciado por el profeta Isaías (Is 42,1; 49,3; 52,13). Ellos no daban valor a la esperanza mesiánica como servicio del pueblo de Dios a la humanidad. Cada cual, según sus propios intereses y según su clase social, esperaba al Mesías, queriendo encajarlo en su propia esperanza. Por esto, el título Mesías, dependía de las personas o de la posición social, podía significar cosas bien diferentes. ¡Había mucha confusión de ideas! Es en esta actitud de Siervo que está la llave que va a encender una luz en la oscuridad de los discípulos y que los ayudará a convertirse. Solamente aceptando al Mesías como el Siervo sufriente de Isaías, ellos serán capaces de abrir los ojos y comprender el Misterio de Dios en Jesús. 

4) Para la reflexión personal

¿Cuál es hoy la levadura de los fariseos y de Herodes para nosotros? ¿Qué significa hoy, para mí, tener el “corazón endurecido”?
• La levadura de Herodes y de los fariseos impedía a los discípulos entender la Buena Nueva. La propaganda de la televisión ¿nos impide hoy entender la Buena Nueva de Jesús?

 5) Oración final

Cuando digo: «Vacila mi pie»,
tu amor, Yahvé, me sostiene;
en el colmo de mis cuitas interiores,
tus consuelos me confortan por dentro. (Sal 94,18-19)


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Santoral

Celebrado El 19 De Febrero

San Barbado de Benevento, obispo

Cerca de Benevento, en la Campania, san Barbado, obispo, de quien se cuenta que convirtió al pueblo de los longobardos, junto con su caudillo.

La ciudad de Benevento le ha reservado siempre un culto especial a este santo obispo, cuyas reliquias fueron depositadas en 1687 bajo el altar mayor de la catedral, signo de la gran veneración, sea del pueblo, sea de la jerarquía eclesiástica. Nació en el pueblo de Vandano, perteneciente a la ciudad de Cerreto, en los primeros años del siglo VII, estudió en Benevento y -ya sacerdote- trabajó entre las almas de Morcone. Como ocurría a menudo en aquella época, Barbato fue calumniado y tuvo que retornar a Benevento, y -reconocida su inocencia- se dedicó a la lucha contra las supersticiones y la idolatría imperantes en aquellos tiempos.

Llegó a ser tan popular y admirado por su celo, que a la muerte del obispo Hildebrando, el clero y el pueblo lo eligieron obispo de la ciudad. En el siglo VII los longobardos gobernaban el Ducado de Benevento guiados por el Duque Romualdo; y, aun siendo cristianos, profesaban algunas formas de superstición, como el culto de los árboles y de las serpientes, creencias de las que el propio Romualdo era obstinado defensor.

Mientras tanto, la ciudad de Benevento fue puesta bajo asedio por el emperador Constanzo II, después de la caída de Siponto y la invasión de Puglia; el Duque encontró en Barbato una valiosa ayuda en la resistencia, estimulando los ánimos de los beneventinos, por lo que, cuando la victoria sonrió a los longobardos, estos erradicaron, comenzando por la casa de Romualdo, los cultos idolátricos.

Su sede episcopal fue ampliada también a vastos territorios de la Puglia, y Teudorata -mujer de Romualdo- llego a ser una valiosa y devota ayuda en la actividad pastoral del obispo. Barbato participó del Concilio de Roma del 680, y después de diecinueve años de episcopado, murió en Benevento el 19 de febrero del 682. Su culto se extendió rápidamente por Benevento y por Salerno. Su primer traslado de reliquias fue en el 1124.


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Lectio Divina

MARCOS 8,11-13

 Lunes, 18 Febrero, 2019

Tiempo Ordinario


1) Oración inicial
Señor, tú que te complaces en habitar en los rectos y sencillos de corazón; concédenos vivir por tu gracia de tal manera, que merezcamos tenerte siempre con nosotros. Por nuestro Señor.

 2) LecturaDel santo Evangelio según Marcos 8,11-13
Y salieron los fariseos y comenzaron a discutir con él, pidiéndole un signo del cielo, con el fin de ponerle a prueba. Dando un profundo gemido desde lo íntimo de su ser, dice: «¿Por qué esta generación pide un signo? Yo os aseguro: no se dará a esta generación ningún signo.» Y, dejándolos, se embarcó de nuevo, y se fue a la orilla opuesta. 

3) Reflexión• Marcos 8,11-13: Los fariseos piden un signo del cielo. El Evangelio de hoy presenta una discusión de los fariseos con Jesús. Al igual que Moisés en el Antiguo Testamento, Jesús había dado de comer al pueblo en el desierto, realizando la multiplicación de los panes (Mc 8,1-10). Señal de que se presentaba ante el pueblo como un nuevo Moisés. Pero los fariseos no fueron capaces de percibir el significado de la multiplicación de los panes. Comenzaron a discutir con Jesús y piden un signo “venido del cielo”. No habían entendido nada de lo que Jesús había hecho. “Jesús suspira profundamente”, probablemente de desahogo y de tristeza ante una ceguera tan grande. Y concluye “¡No se dará a esta generación ningún signo!” Los dejó y se fue a la otra orilla del lago. No sirve de nada mostrar una linda pintura a quien no quiere abrir los ojos. ¡Quien cierra los ojos no puede ver!
• El peligro de la ideología dominante. Aquí se percibe claramente la “levadura de Herodes y de los fariseos” (Mc 8,15), la ideología dominante de la época, hacía perder a las personas la capacidad de analizar con objetividad los eventos. Esa levadura venía de lejos y hundía sus profundas raíces en la vida de la gente. Llegó a contaminar la mentalidad de los discípulos y en ellos se manifestaba de muchas maneras. Con la formación que Jesús les daba él trataba de luchar en contra de esa levadura y de erradicarla.
• He aquí algunos ejemplos de esta ayuda fraterna de Jesús a los discípulos.
a) Mentalidad de grupo cerrado. Un cierto día, alguien que no era de la comunidad, usó el nombre de Jesús para expulsar demonios. Juan vio y prohibió: “Se lo impedimos porque no es de los nuestros” (Mc 9,38). Juan pensaba tener monopolio sobre Jesús y quería prohibir que otros usasen su nombre para hacer el bien. Quería una comunidad encerrada en sí misma. Era la levadura del “¡Pueblo elegido, Pueblo separado!”. Jesús responde: “¡No lo impidáis!… ¡Quien no está en contra está por nosotros!” (Mc 9,39-40).
b) Mentalidad de grupo que se considera superior a los otros. Una vez, los samaritanos no quisieron acoger a Jesús. La reacción de algunos discípulos fue inmediata: “¡Que un fuego del cielo baje sobre este pueblo!” (Lc 9,54). Pensaban que, por el hecho de estar con Jesús, todos deberían acogerlos. Pensaban tener a Dios de su lado para defenderlos. Era la levadura del “¡Pueblo elegido, Pueblo privilegiado!”. Jesús los reprehende: “Vosotros no sabéis con qué espíritu estáis siendo animados” (Lc 9,55).
c) Mentalidad de competición y de prestigio. Los discípulos discutían entre ellos para obtener el primer puesto (Mc 9,33-34). Era la levadura de clase y de competitividad, que caracterizaba la religión oficial y a la sociedad del Imperio Romano. Se infiltraba ya en la pequeña comunidad alrededor de Jesús. Jesús reacciona y manda tener la mentalidad contraria: “El primero sea el último” (Mc 9, 35).
d) Mentalidad de quien margina al pequeño. Los discípulos alejaban a los críos. Era la levadura de la mentalidad de la época, segundo la cual los niños no contaban y debían de ser disciplinados por los adultos. Jesús los reprocha: ”¡Dejad que los niños vengan a mí!” (Mc 10,14). El coloca a los niños como profesores de los adultos: “Quien no recibe el Reino como un niño, no puede entrar en el Reino” (Lc 18,17).
• Como en el tiempo de Jesús, también hoy la mentalidad neoliberal de la ideología dominante renace y reaparece hasta en la vida de las comunidades y de las familias. La lectura orante del evangelio, hecha en comunidad, puede ayudarnos a cambiar en nosotros la visión de las cosas y a profundizar en nosotros la conversión a la fidelidad que Jesús nos pide. 

4) Para la reflexión personal• Ante la alternativa: tener fe en Jesús o pedir un signo del cielo, los fariseos querían un signo del cielo. No fueron capaces de creer en Jesús. ¿Me ocurrió algo así a mí también? ¿Qué escogí?
• La levadura de los fariseos impedía a los discípulos y a las discípulas percibir la presencia del Reino de Dios. ¿Existe en mí algún resto de esta levadura de los fariseos? 

5) Oración finalSeñor, tú que eres bueno y bienhechor,
enséñame tus preceptos. (Sal 119,68)


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Santoral

Celebrado El 18 De Febrero

Santa Bernardette nació el 7 de enero, de 1844 en el pequeño pueblo de Lourdes, en las hermosas montañas de los Pirineos franceses.  En su bautismo le pusieron el nombre de Marie-Bernard, pero desde pequeña la llamaban por el diminutivo “Bernardette”.

Su padre Francisco era un hombre honesto y recto pero no muy capaz en los negocios. Trabajó como molinero para los Casterot, una familia acomodada. Vivía con su familia en el molino de Boly.  Su madre, Luisa Casterot, se casó a los 16 años. Se pensaba que así su futuro estaría asegurado pero las cosas no resultaron de esa manera.  Cuando los clientes venían a moler su trigo, la joven pareja les servía una comida completa.   Esto podía hacerse en tiempos de abundancia, pero llegó a hacer crisis en tiempos de estrechez.

Las deudas forzaron a los Soubirous a dejar el molino y albergarse en una celda, propiedad de un primo de Francisco, que había sido parte de una prisión. En un solo cuarto vivían los seis, el padre, la madre y los cuatro hijos. Los mayores eran las mujeres, Bernardette la primera, después de ella venía Toinette (dos años y medio más joven), y luego los dos varones, Jean-Marie y Justin.   Para conseguir el escaso pan para los niños, Francisco y Luisa tomaban todo tipo de trabajos que podían encontrar.

Cuando nació Bernardette la familia todavía tenía recursos. Una prueba de ello es que la niña fue confiada a una nodriza por seis meses. La nodriza, llamada Marie Avarant y de casada Lagues, vivía en Bartres, en el campo a 5 millas de Lourdes.  Marie Lagues amamantó a Bernardette por 15 meses, desde junio de 1844 a octubre de 1845. De acuerdo con la costumbre ambas familias quedaron muy unidas entre sí. 

Las dificultades económicas de la familia Soubirous dio oportunidad a Marie para pedir hacerse cargo de Bernardette. El pretexto fue que le ayudase con otros niños, pero en realidad la quería para el pastoreo de ovejas. Quedó así como una pastorcita contratada aunque sin paga.

Al ir a Bartres le prometieron que podría prepararse con el sacerdote del lugar para hacer su Primera Comunión. Tenía casi 14 años y era la única niña de su edad en Lourdes que no la había recibido.  Pero al ver que era muy buena en su trabajo, la obligaban a pasar más tiempo cuidando las ovejas, lo que no le permitía asistir a las clases de catecismo.  Los dos niños de la familia donde vivía se marchaban todas las mañanas a las clases de catecismo, mientras a ella le exigían marcharse al campo a pastorear. Esto le dolía mucho en su corazón.

Ha surgido un interrogante sobre la inteligencia de Bernardette.  Muchos sugieren que no era inteligente. Es cierto que ella aprendía con dificultad y hasta ella misma decía que tenía “mala cabeza”, queriendo decir que tenía poca memoria.   Al habérsele negado la posibilidad de estudiar, Bernardette, a los 13 años de edad, todavía no sabía ni leer ni escribir. El maestro Jean Barbet, quién en una ocasión le dio clases de catecismo, decía de ella: “Bernardette tiene dificultad en retener las palabras del catecismo porque no puede estudiarlas, ya que no sabe leer, pero ella hace un gran esfuerzo en comprender el sentido de las explicaciones. Aún mas, ella es muy atenta y, especialmente, muy piadosa y modesta”. Sin duda Bernardita había sabido cultivar un gran tesoro de Dios: un corazón adornado de las mas bellas virtudes cristianas: inocencia, amabilidad, bondad, caridad y dulzura.

El sacerdote de Bartres, Abbé Arder, si bien se marchó a un monasterio poco después que llegara Bernardette, en los pocos contactos que tuvo con ella pudo captar la excelencia de su corazón. El tenía mucha fe en las apariciones de La Salette(1846), ocurridas once años atrás y así comparaba a Bernardette con los niños de La Salette.

Decía:  “Ella me parece una flor toda envuelta con perfume divino. Yo le aseguro que en muchas ocasiones cuando la he visto, he pensado en los niños de La Salette. Ciertamente, si la Santísima Virgen se le apareció a Maximino y a Melania, lo hizo en orden a que ellos se convirtieran en simples y piadosos como ella.”

Ni la ignorancia, ni la pobreza, ni el aspecto enfermizo de Bernardette le previnieron de apreciar en ella la simplicidad y la piedad.

Decía el Sacerdote en una ocasión: “Mira a esta pequeña. Cuando la Virgen Santísima quiere aparecerse en la tierra, ella escoge niños como esta”

Sus palabras fueron proféticas ya que a los pocos meses la Virgen se le comienza a aparecer en la gruta de Massabielle, cerca de Lourdes.

Cuando Bernardette vio que su deseo de prepararse para recibir la Comunión no era posible en Bartres, le pidió a María Lagues que le permitiera ir a Lourdes donde insistió a sus padres que le concedieran regresar a casa.  Quería recibir la Primera Comunión y tendría que empezar las clases de catecismo inmediatamente quería recibirla en 1858. Sus padres accedieron y regresó a Lourdes el 28 de enero, de 1858, solo 14 días antes de la primera aparición de la Virgen. 

Es importante, por lo tanto, comprender la razón por la que Bernardette se encontraba en Lourdes cuando tenía 14 años y comenzaron las apariciones: ella buscaba con todo su corazón recibir la Santa Comunión. Las Virgen visita a un alma muy pura llena de amor por su Hijo, un alma dispuesta a cualquier sacrificio para llevar a cabo la obra de Dios.  Bernardette, al verse impedida de recibir la comunión, recurre a la Virgen, reza diariamente el rosario y la Virgen le abre las puertas.  La Virgen sabe que puede confiar en ella el trascendente mensaje que desea comunicar al mundo.


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Lectio Divina

6º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (C)

 Domingo, 17 Febrero, 2019

“¡Dichosos vosotros, los pobres! ¡Ay de vosotros los ricos!”
La luz del Evangelio cambia la mirada
Lucas 6,17.20-26

1. ORACIÓN INICIAL

Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección. 
Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

2. LECTURA

a) Clave de lectura:

En el Evangelio de este domingo Jesús llama dichosos a los pobres, a aquellos que lloran, a los que tienen hambre y a los que son perseguidos. Y declara destinados a la infelicidad a los ricos, a los que ríen, a los que están saciados o a los que son alabados por todos. ¿En qué consiste la felicidad que Jesús atribuye a los pobres, a los hambrientos, a los que lloran, a los que son perseguidos? ¿Es felicidad? Las palabras de Jesús contrastan con la experiencia diaria que tenemos de la vida. El ideal común de la felicidad es bien diverso de la felicidad de la que habla Jesús. Y tú, en tu corazón, ¿piensas que una persona pobre y hambrienta es realmente feliz?
Teniendo en cuenta estas preguntas, que brotan de nuestra experiencia de cada día, lee el texto del evangelio de este domingo. Léelo atentamente. No intentes entenderlo todo. Deja que las palabras de Jesús entren en ti. Haz silencio. En el curso de la lectura trata de poner atención a dos cosas: (i) a las categorías sociales, tanto de las personas que se llaman felices, como las amenazadas por la infelicidad; (ii) a las personas que tú conoces y que forman parte del círculo de tus amistades y que pueden catalogarse en una o en otra categoría social.
El texto del evangelio de este domingo omite los versículos 18 y 19. Nos tomamos la libertad de incluirlos en el breve comentario que sigue, porque explican un poco mejor el público, el destinatario de las palabras de Jesús.

b) Una división del texto para ayudarnos en su lectura

Lucas 6,17: Coloca la acción de Jesús en el tiempo
Lucas 6,18-19: La gente que busca a Jesús
Lucas: 6,20-23: Las cuatro bienaventuranzas
Lucas: 6,24-26: Las cuatro amenazas

c) Texto:

17 Bajó con ellos y se detuvo en un paraje llano; había un gran número de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, 18que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. 19 Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.
20 Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía:
«Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios.
21 Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados.
Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis.
22 Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo por causa del Hijo del hombre. 23 Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas.

3. UN MOMENTO DE SILENCIO ORANTE

para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

4. ALGUNAS PREGUNTAS

para ayudarnos en la meditación y en la oración.

a)  ¿Cuál es el punto que más te ha gustado o que más ha llamado tu atención? ¿Por qué?
b)  ¿Por quién estaba constituida la gran muchedumbre en torno a Jesús?¿De dónde venían o qué buscaban?
c)  ¿Cuáles son las categorías sociales de las personas que son llamadas felices (Lc 6,20-23)? ¿Cuál es la promesa que cada una recibe de Jesús? ¿Cómo entender estas promesas?
d)  Al decir “Dichosos los pobres” ¿piensas que Jesús intenta decir que los pobres deben continuar viviendo en su pobreza?
e)  ¿Cuáles son las categorías sociales de las personas que son amenazadas de infelicidad (Lc 6,24-26)?¿Cuáles son las amenazas para cada una?¿Cómo entender estas amenazas?
f)  ¿Verdaderamente miro yo la vida y la persona con la misma mirada de Jesús?

5. PARA AQUÉLLOS QUE DESEAN PROFUNDIZAR EN EL TEMA

a)  Contexto de entonces y de hoy:

Lucas presenta la enseñanza de Jesús en una revelación progresiva. Primero, hasta el versículo 6,16, Lucas dice muchas veces que Jesús enseñaba, pero no dice nada sobre el contenido de su enseñanza (Lc 4,15.31-32.44; 5,1.3.15.17; 6,6). Ahora, después de haber informado que Jesús vio una multitud deseosa de abrirse a la palabra de Dios, Lucas coloca el primer discurso. El discurso no es largo, pero sí muy significativo. Quien lo lee desprevenido, tiene casi miedo. ¡Parece una terapia de robo! La primera parte del discurso (Lc 6,20-38) comienza con un provocante contraste: “¡Dichosos vosotros los pobres!” “¡Ay de vosotros los ricos!” (Lc 6,20-26); Jesús ordena amar a los enemigos (Lc 6, 27-35); pide imitar a Dios en su misericordia (Lc 6,36-38). La segunda parte (Lc 6,39-49) dice que ninguno puede considerarse superior a los demás (Lc 6,39-42); el árbol bueno da frutos buenos, el árbol malo da frutos malos (Lc 6,43-45); no ayuda a la persona el esconderse bajo bellas palabras u oraciones, lo que importa es poner en práctica la palabra (Lc 6,46-49).

b)  Comentario del texto:

Lucas 6,17: Coloca la acción de Jesús en el tiempo y en el espacio
Jesús ha pasado la noche en oración (Lc 6,12) y ha escogido a los doce, a los que ha dado el nombre de apóstoles (Lc 6,13-16). Ahora Él desciende de la montaña junto con los doce. Una vez que ha llegado a la llanura encuentra a dos clases de personas: un grupo numerosos de discípulos y una inmensa multitud de personas que han llegado de toda la Judea , de Jerusalén, de Tiro y de Sidón.

Lucas 6,18-19: La muchedumbre que busca a Jesús
La muchedumbre se siente desorientada y abandonada y busca a Jesús por dos motivos: quiere escuchar su palabra y quiere ser curada de sus males. Fue curada mucha gente, poseídas de espíritus inmundos. La gente trata de tocar a Jesús, porque se da cuenta de que en Él hay una fuerza que hace bien y cura a las personas. Jesús acoge a todos los que lo buscan. Entre la muchedumbre hay judíos y extranjeros. ¡Este es uno de los temas preferidos de Lucas!

Lucas 6,20-23: Las cuatro bienaventuranzas

Lucas 6,20: ¡Dichosos vosotros los pobres!
“Levantando los ojos sobre los discípulos”, Jesús declara: “¡Dichosos vosotros los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios!” Esta primera bienaventuranza identifica la categoría social de los discípulos de Jesús. Ellos son ¡los pobres! Y Jesús les garantiza: “¡Vuestro es el Reino de los cielos!”. No es una promesa que mira al futuro. El verbo está en presente. ¡El Reino está ya en ellos! Aun siendo pobres, ellos son ya felices. El Reino no es un bien futuro. Existe ya en medio de los pobres.
En el Evangelio de Mateo, Jesús explica el sentido y dice: “¡ Dichosos los pobres en “el Espíritu!” (Mt 5,3). Son los pobres que tienen el Espíritu de Jesús. Porque hay pobres que tienen el espíritu y la mentalidad de los ricos. Los discípulos de Jesús son pobres y tienen la mentalidad de pobres. También ellos como Jesús, no quieren acumular, sino que asumen la pobreza y , como Jesús, luchan por una convivencia más justa, donde exista la fraternidad y el compartir de bienes, sin discriminación.

Lucas 6, 21: ¡Dichosos vosotros los que ahora tenéis hambre, dichosos vosotros los que ahora lloráis!
En la segunda y tercera bienaventuranza Jesús dice: “¡Dichosos vosotros los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados! ¡Dichosos vosotros los que ahora lloráis porque reiréis!” La primera parte de estas frases está en presente, la segunda en futuro. Lo que ahora vivamos y suframos no es definitivo. Lo que es definitivo será el Reino que estamos construyendo hoy con la fuerza del Espíritu de Jesús. Construir el reino supone sufrimiento y persecución, pero una cosa es cierta: el Reino llegará y “¡vosotros seréis saciados y reiréis!” El Reino es a la vez una realidad presente y futura. La segunda bienaventuranza evoca el cántico de María: “Colmó de bienes a los hambrientos” (Lc 1,53). La tercera evoca al profeta Ezequiel que habla de las personas que “suspiran y lloran por todas los abominaciones” realizadas en la ciudad de Jerusalén (Ez 9,4; cf Sl 119,136).

* Lucas 6,23: ¡Dichosos vosotros, cuando los hombres os odien…!
La cuarta bienaventuranza se refiere al futuro: “¡Dichosos vosotros cuando los hombres os odien y os metan en prisión por causa del Hijo del Hombre! Alegraos aquel día y gozaos porque grande será vuestra recompensa, porque así fueron tratados los profetas!”. Con estas palabras de Jesús, Lucas indica que el futuro anunciado por Jesús está por llegar. Y estas personas están en el buen camino.

Lucas 6,24-26: Las cuatro amenazas
Después de las cuatro bienaventuranzas a favor de los pobres y marginados, siguen cuatro amenazas contra los ricos, los que están saciados, los que ríen, los que son alabados por todos. Las cuatro amenazas tienen la misma forma literaria que las cuatro bienaventuranzas. La primera está en presente. La segunda y la tercera tienen una parte en presente y otra en futuro. La cuarta se refiere totalmente al futuro. Estas cuatro amenazas se encuentran en el Evangelio de Lucas y no en el de Mateo. Lucas es más radical en denunciar la injusticia.

* Lucas 6,24: ¡Ay de vosotros los ricos!
Delante de Jesús, en aquella llanura, hay sólo gente pobre y enferma, venida de todos los lados (Lc 6,17-19). Pero delante de ellos Jesús dice: “¡Ay de vosotros los ricos!”. Al transmitir estas palabras de Jesús, Lucas está pensando en las comunidades de su tiempo, hacia fines del primer siglo. Había ricos y pobres, había discriminación contra los pobres por parte de los ricos, discriminación que marcaba también la estructura del Imperio Romano (cf. Snt 2,1-9; 5,1-6; Ap 3,15-17). Jesús critica duramente y directamente a los ricos: “¡Vosotros ricos, ya tenéis vuestro consuelo!” Es bueno recordar lo que Jesús dice en otro momento respecto a los ricos. No creen mucho en la conversión (Lc 18,24-25). Pero cuando los discípulos se asustan, Él dice que nada es imposible para Dios (Lc 18,26-27).

* Lucas 6,25: ¡Ay de vosotros los que ahora reís!
“Ay de vosotros los que ahora estáis hartos, porque tendréis hambre! ¡Ay de vosotros los que ahora reís, porque seréis afligidos y lloraréis!” Estas dos amenazas indican que para Jesús la pobreza no es una fatalidad, ni mucho menos el fruto de prejuicios, sino el fruto de un enriquecimiento injusto por parte de los otros. También aquí es bueno recordar las palabras del cántico de María: “Despidió a los ricos vacíos” (Lc 1,53)

* Lucas 6,26: ¡Ay de vosotros cuando todos los hombres digan bien de vosotros!
“¡Ay de vosotros cuando todos los hombres digan bien de vosotros, del mismo modo hacían sus padres con los falsos profetas!” Esta cuarta amenaza se refiere a los judíos, o sea, a los hijos de aquéllos que en el pasado elogiaban a los falsos profetas. Citando estas palabras de Jesús, Lucas piensa en algunos judíos convertidos de su tiempo que se servían de su prestigio y de su autoridad para criticar la apertura hacia los paganos. (cf Act 15,1.5)

c)  Ampliando informaciones:

Las bienaventuranzas de Lucas

Las dos afirmaciones “¡Dichosos vosotros los pobres¡” y “¡Ay de vosotros los ricos!” mueven a los que escuchan a hacer una elección, una opción a favor de los pobres. En el Antiguo Testamento, diversas veces Dios pone al pueblo delante de una elección de bendición o maldición. Al pueblo se le dará la libertad de escoger: “Yo te he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, por tanto, la vida para que viva tú y tu descendencia “ (Dt 30,19). No es Dios quien condena. Es el pueblo mismo quien escoge la vida o la muerte, depende de su posición delante de Dios y de los otros. Estos momentos de elección son momentos de visita de Dios a su pueblo (Gén 21,1; 50,24-25; Éx 3,16; 32,34; Jr 29,10; SL 59,6; Sl 65,10; Sl 80,15; Sl 106,4). Lucas es el único evangelista que se sirve de esta imagen de la visita de Dio (Lc 1,68.78; 7,16; 19,44). Para Lucas Jesús es la visita de Dios que pone a la multitud ante una elección de bendición o maldición “¡Dichosos vosotros, los pobres!” y “¡Ay de vosotros, los ricos!”. Pero la gente no reconoce la visita de Dios (Lc 19,44).

El mensaje de Lucas para los paganos convertidos

Las bienaventuranzas y las amenazas forman parte de un discurso. La primera parte del discurso está dirigido a los discípulos (Lc 6,20). La segunda parte está dirigida a “ vosotros los que me escucháis” (Lc 1,27), o sea, a aquella multitud inmensa de pobres y enfermos, llegada de todas partes (Lc 6,17-19). La palabras que Jesús dirige a esta muchedumbre son exigentes y difíciles: “amad a vuestros enemigos” (Lc 6,27), “bendecid a aquéllos que os maldicen” (Lc 6,28), “a quien te hiera en la mejilla ofrécele la otra” Lc6,29) “a quien te quite el manto, no le impidas tomar la túnica” (Lc 6,29). Tomadas literalmente, estas palabras pueden favorecer a los ricos, porque lo peor es siempre para el pobre Y estas palabras parecen decir lo contrario del mensaje de las bienaventuranzas y de las amenazas que Jesús había comunicado antes a sus discípulos.

Pero no pueden tomarse literalmente, ni siquiera lo ha hecho Jesús: Cuando el soldado le hiere en su rostro, no ofrece su mejilla, sino que reacciona con firmeza: “Si he hablado mal , demuéstrame en qué; pero si no, ¿por qué me hieres?” (Jn 18,22-23). Entonces ¿cómo entender estas palabras? Dos frases ayudan a entender lo que estas palabras quieren enseñar. La primera frase: “¡Lo que queráis que os hagan los hombres, hacedlo vosotros a ellos!” (Lc 6,31) La segunda frase: “¡Sed misericordiosos, como es misericordioso vuestro Padre!” Jesús no pretende cambiar simplemente algo, porque nada cambiaría. Él quiere cambiar el sistema. La novedad que Jesús quiere construir viene de la nueva experiencia que tiene de Dios, Padre lleno de ternura que acoge a todos. Las palabras de amenazas contra los ricos no pueden ser ocasión de venganza por parte de los pobres. Jesús ordena el tener una conducta contraria: “¡Amad a vuestros enemigos!” El verdadero amor no puede depender de lo que recibo del otro. El amor debe querer el bien del otro independientemente de lo que el otro haga por mí. Porque así es el amor de Dios para con nosotros.

El discurso de la montaña, el discurso de la llanura

En el Evangelio de Lucas, Jesús desciende de la montaña y se para en una llanura para hacer el discurso (Lc 6,17). Por esto algunos lo llaman el “sermón de la llanura”. En el Evangelio de Mateo, este mismo discurso se hace sobre la montaña (Mt 5,1) y es llamado “el sermón de la montaña”. Porqué Mateo intenta presentar a Jesús como el nuevo legislador, el nuevo Moisés. Fue sobre la montaña donde Moisés recibió la ley (Éx 19,3-6; 31,18; 34,1-2). Y es sobre la montaña donde recibimos la nueva ley de Jesús

6. ORACIÓN DEL SALMO 34 (33)

“Gratitud nacida de una mirada diferente”

Bendeciré en todo tiempo a Yahvé,
sin cesar en mi boca su alabanza;
en Yahvé se gloría mi ser,
¡que lo oigan los humildes y se alegren!
Ensalzad conmigo a Yahvé,
exaltemos juntos su nombre.
Consulté a Yahvé y me respondió:
me libró de todos mis temores.

Los que lo miran quedarán radiantes,
no habrá sonrojo en sus semblantes.
Si grita el pobre, Yahvé lo escucha,
y lo salva de todas sus angustias.
El ángel de Yahvé pone su tienda
en torno a sus adeptos y los libra.
Gustad y ved lo bueno que es Yahvé,
dichoso el hombre que se acoge a él.

Respetad a Yahvé, santos suyos,
que a quienes le temen nada les falta.
Los ricos empobrecen y pasan hambre,
los que buscan a Yahvé de ningún bien carecen.
Venid, hijos, escuchadme,
os enseñaré el temor de Yahvé.

¿A qué hombre no le gusta la vida,
no anhela días para gozar de bienes?
Guarda del mal tu lengua,
tus labios de la mentira;

huye del mal y obra el bien,
busca la paz y anda tras ella.
Los ojos de Yahvé sobre los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;

el rostro de Yahvé hacia los bandidos,
para raer de la tierra su recuerdo.
Cuando gritan, Yahvé los oye
y los libra de sus angustias;

Yahvé está cerca de los desanimados,
él salva a los espíritus hundidos.
Muchas son las desgracias del justo,
pero de todas le libra Yahvé;

cuida de todos sus huesos,
ni uno solo se romperá.
Da muerte al malvado la maldad,
los que odian al justo lo pagarán.

Rescata Yahvé la vida de sus siervos,
nada habrán de pagar los que a él se acogen.

7. ORACIÓN FINAL

Señor Jesús, te damos gracia por tu Palabra que nos ha hecho ver mejor la voluntad del Padre. Haz que tu Espíritu ilumine nuestras acciones y nos comunique la fuerza para seguir lo que Tu Palabra nos ha hecho ver. Haz que nosotros como María, tu Madre, podamos no sólo escuchar, sino también poner en práctica la Palabra. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por todos los siglos de los siglos. Amén.


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Santoral

Celebrado El 17 De Febrero

Beato Lucas Belludi, religioso presbítero

En Padua, en la región de Venecia, beato Lucas Belludi, presbítero de la Orden de los Menores, discípulo y compañero de san Antonio.

Lucas Belludi nació en Padua, hacia 1195. En el verano de 1220 san Francisco, de regreso del Oriente, atravesó el Véneto y se detuvo en Padua, y junto a la iglesita de Santa María de Arcella, hizo construir un pequeño convento para algunos de sus seguidores. En la Arcella dio el hábito de las damas pobres de Santa Clara a Elena Enselmini y el hábito de los Hermanos Menores a un joven sacerdote, Lucas Belludi.

Allí vivió Lucas siete años dedicado a la mortificación y al apostolado. En este tiempo escribió sus Sermones, que se conservan en preciosos códices. En 1227 se encuentra con san Antonio de Padua y desde entonces los dos amigos como dos almas gemelas, vivirán juntos, unidos en un solo corazón y en una sola alma. En Pentecostés de 1227 san Antonio tomó parte en el capítulo General en La Porciúncula. Allí fue elegido Ministro provincial de una extensa Provincia que abarcaba toda la Italia septentrional y tomó a Lucas como su acompañante. Con él estuvo en Roma cuando el Santo predicó en 1227 la cuaresma ante el Papa Gregorio IX. En 1230 los dos santos participaron en el Capítulo general en Asís y asistieron a la traslación de los restos de san Francisco de la iglesia de San Jorge a la nueva Basílica erigida en la colina del Paraíso. De regreso de Asís, se detuvieron en Camposampietro, donde el conde Tiso dio fraternal hospedaje al santo taumaturgo cuya salud estaba terriblemente minada. Al agravarse el mal, Fray Lucas quiso transportar a Antonio a Padua, pero en Arcella debió asistir en su agonía y muerte al santo a quien siempre había amado y venerado, el 13 de junio de 1231.

Acontecimientos alegres llenan la vida de Fray Lucas. Su santo maestro fue canonizado a sólo 11 meses de la muerte por el Papa Gregorio IX, y en Padua se daba comienzo a la gran basílica, que a través de los siglos cantaría las glorias del taumaturgo. Para la glorificación del maestro tuvo el discípulo una parte importante.

Ezzelino II de Romano, verdugo y tirano, a quien Dante condenó en medio de los violentos sumergidos en su propia sangre, continuaba produciendo víctimas inocentes. Fray Lucas, ardiente como su Maestro, se presentó en Ansedisio y le reprochó las injusticias y delitos cometidos. Ezzelino ordenó: «Fray Lucas sea perdonado, pero su familia sea condenada al destierro». Y así se hizo.

Fray Lucas Belludi se durmió santamente en el sueño de los justos hacia 1285. Tenía unos 90 años, de los cuales había pasado 65 al servicio de Dios y de los hermanos, con un admirable espíritu de dedicación. Aprobó su culto SS. Pío XI el 18 de mayo de 1927.


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Lectio Divina

MARCOS 8,1-10

Sábado, 16 Febrero, 2019

1) Oración
Vela, Señor, con amor continuo sobre tu familia; protégela y defiéndela siempre, ya que sólo en ti ha puesto su esperanza. Por nuestro Señor.

 2) Lectura 
Del Evangelio según Marcos 8,1-10
Por aquellos días, habiendo de nuevo mucha gente y no teniendo qué comer, llama Jesús a sus discípulos y les dice: «Siento compasión de esta gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Si los despido en ayunas a sus casas, desfallecerán en el camino, y algunos de ellos han venido de lejos.» Sus discípulos le respondieron: «¿Cómo podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?» Él les preguntaba: «¿Cuántos panes tenéis?» Ellos le respondieron: «Siete.» Entonces él mandó a la gente acomodarse sobre la tierra y, tomando los siete panes y dando gracias, los partió e iba dándolos a sus discípulos para que los sirvieran, y ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos pocos pececillos. Y, pronunciando la bendición sobre ellos, mandó que también los sirvieran. Comieron y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes siete espuertas. Fueron unos cuatro mil; y Jesús los despidió. Subió a continuación a la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanutá.

 3) Reflexión
• El texto del evangelio de hoy nos trae la segunda multiplicación de los panes. El hilo que une los varios episodios de esta parte de Marcos es el alimento, el pan. Después del banquete de la muerte (Mc 6,17-29), viene el banquete de la vida (Mc 6,30-44). Durante la travesía del lago, los discípulos tienen miedo, porque no entendieron nada de la multiplicación del pan en el desierto (Mc 6,51-52). En seguida, Jesús declara puros todos los alimentos (Mc 7,1-23). En la conversación de Jesús con la mujer Cananea, los paganos van a comer las migas que caen de la mesa de los hijos (Mc 7,24-30). Y aquí, en el Evangelio de hoy, Marcos relata la segunda multiplicación del pan (Mc 8,1-10). 
• Marcos 8,1-3: La situación de la gente y la reacción de Jesús. La multitud, que se reúne alrededor de Jesús en el desierto, estaba sin comer. Jesús llama a los discípulos y expone el problema: “Siento compasión de esta gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. ¡Si los despido en ayunas a sus casas, desfallecerán en el camino! En esta preocupación de Jesús despuntan dos cosas muy importantes: a) La gente olvida casa y comida para ir detrás de Jesús en el desierto. Señal de que Jesús tiene que haber tenido una simpatía ambulante, hasta el punto que la gente le sigue en el desierto y ¡se queda tres días con él! b) Jesús no manda resolver el problema. Apenas manifiesta su preocupación a los discípulos. Parece un problema sin solución. 
• Marcos 8,4: La reacción de los discípulos: el primer mal-entendido. Los discípulos piensan en una solución, segundo la cual alguien tiene que buscar pan para la gente. No se les pasa por la cabeza que la gente misma puede tener una solución. Y dicen: “¿Cómo podrá alguien saciar de pan a éstos, aquí en el desierto?” Con otras palabras, piensan en una solución tradicional. Alguien tiene que recaudar dinero, comprar el pan y distribuirlo a la gente. Ellos mismos perciben que, en aquel desierto, esta solución no es viable, pero no encuentran otra para resolver el problema. Es decir: si Jesús insiste en no mandar a la gente de vuelta a casa, ¡no habrá solución para el hambre de la gente! 
• Marcos 8,5-7: Jesús encuentra una solución. Primero, pregunta cuántos panes tienen: “¡Siete!” En seguida, manda la gente a sentarse. Después, tomando los siete panes y dando gracias, los partió e iba dándolos a sus discípulos para que los sirvieran. Hizo lo mismo con los peces. Como en la primera multiplicación (Mc 6,41), la forma en la que Marcos describe la actitud de Jesús recuerda la Eucaristía. El mensaje es éste: la participación en la Eucaristía tiene que llevarnos a dar y a compartir con los que no tienen pan.
• Marcos 8,8-10: El resultado. Todos comieron, quedaron saciados y ¡hasta sobró! Solución inesperada, nacida desde dentro del pueblo, desde lo poco que habían traído. En la primera multiplicación, sobraron doce cestos. Aquí, siete. En la primera había cinco mil personas. Aquí, cuatro mil. En la primera, había cinco panes y dos peces. Aquí, siete panes y algunos peces. 
• El peligro de la ideología dominante. Los discípulos pensaban de una manera, Jesús piensa de otra manera. En la manera de pensar de los discípulos emerge la ideología dominante, la manera común de pensar de las personas. Jesús piensa de forma diferente. No es porque una persona va con Jesús y vive en comunidad que ya es santa y renovada. En medio de los discípulos, cada vez de nuevo, se infiltraba la mentalidad antigua, ya que el “fermento de Herodes y de los fariseos” (Mc 8,15), esto es, la ideología dominante, tenía raíces profundas en la vida de aquella gente. La conversión que Jesús pide va más allá y más al fondo. El quiere llegar a la raíz y erradicar los varios tipos de “fermento”:
* el “fermento” de la comunidad encerrada en si misma, sin apertura: “¡Quien no está en contra, está a favor!” (Mc 9,39-40). Para Jesús, lo que importa no es si la persona es o no miembro de la comunidad, lo importante para él es si hace o no el bien que la comunidad debe realizar. 
* el “fermento” del grupo que se considera superior a los otros. Jesús responde “No sabéis con qué espíritu estáis siendo animados” (Lc 9,55). 
* el “fermento” de la mentalidad de clase y de competitividad, que caracterizaba la sociedad del Imperio Romano y que se infiltraba ya en la pequeña comunidad que estaba comenzando. Jesús responde:”El primero que sea el último” (Mc 9, 35). Es el punto en que más insistió y del que más dio testimonio: “No he venido para ser servido, sino para servir” (Mc 10,45; Mt 20,28; Jn 13,1-16). 
* el “fermento” de la mentalidad de la cultura de la época que marginaba a los pequeños, a los niños. Jesús responde:” ¡Dejad que los niños vengan a mí!” (Mc 10,14). El pone a los niños como profesores de los adultos: “Quien no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él” (Lc 18,17). 
Como en el tiempo de Jesús, también hoy la mentalidad neoliberal renace y reaparece en la vida de las comunidades y de las familias. La lectura orante del Evangelio, hecha en comunidad, puede ayudarnos a cambiar vida y visión y a seguir convirtiéndonos, siendo fieles al proyecto de Jesús. 

4) Para la reflexión personal
• Entre amigos y con los enemigos puede que haya malentendidos. ¿Cuál es el malentendido entre Jesús y los discípulos en ocasión de la multiplicación de los panes? Jesús, ¿cómo se enfrenta a estos malentendidos? Tú, ¿has tenido algún malentendido en casa, con los vecinos y en la comunidad? ¿Cómo has reaccionado? Su comunidad, ¿ha enfrentado ya algún malentendido o conflicto con las autoridades del ayuntamiento o de la iglesia? ¿Cómo fue? 
• ¿Cuál es el fermento que hoy impide la realización del evangelio y que debe ser eliminado? 

5) Oración final
Señor, tú has sido para nosotros
un refugio de edad en edad.
Antes de ser engendrados los montes,
antes de que naciesen tierra y orbe,
desde siempre hasta siempre tú eres Dios. (Sal 90,1-2)


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Santoral

Celebrado El 16 De Febrero

 Beato José Allamano, presbítero y fundador

En Turín, en Italia, beato José Allamano, presbítero, que, lleno de fervor, para propagar la fe cristiana fundó las congregaciones de hombres y de mujeres denominadas Misioneros y Misioneras de la Consolata.

Nació en Castelnuovo d’Asti el 21 de enero de 1851. Sus padres eran campesinos y tuvieron cinco hijos. José fue el cuarto. A los 3 años perdió a su progenitor, y a partir de entonces su madre, su maestra Benedetta Savio, su tío san José Cafasso y san Juan Bosco se ocuparían de formarle en las distintas etapas de su vida. Su encuentro con éste último se produjo en 1862. José era uno de los moradores del Oratorio de Valdocco y tuvo la gracia de tenerle como confesor. Los cuatro años que pasó junto a Don Bosco, como le sucedió a otros muchachos, dejaron una profunda huella en su vida. De hecho, el afecto por este gran maestro perduró siempre en su corazón. No en vano había descubierto su vocación junto a él. De Valdocco partió a Turín. No había quien lo detuviese. Por eso, cuando sus hermanos mostraron frontal oposición a su decisión de convertirse en sacerdote, se posicionó advirtiendo con firmeza: «El Señor me llama hoy … no sé si me llamará aún dentro de dos o tres años». Así es. El «tren de las 5», dicho en términos metafóricos, pasa a esa hora exacta y no a otra, y José lo tomó. Son radicales decisiones que cambian la vida, cascada inextinguible de bendiciones.

Su salud era lamentable. En más de una ocasión estuvo a punto de morir. La debilidad que fue compañera de su vida se hizo patente el primer año de su permanencia en el seminario. Pero como Dios dilata las fuerzas humanas hasta límites insospechados, atravesó ese itinerario llenándolo con sus virtudes que edificaron al resto de sus compañeros, y fue ordenado en 1873. Poseía excelentes cualidades para la formación. Por eso, y aunque le hubiera agradado especialmente la labor pastoral ejercida en una parroquia, pasó siete intensos años dedicados a los seminaristas en calidad de asistente y director espiritual del seminario mayor por expresa designación del arzobispo, Mons. Gastaldi. Mientras, seguía completando sus estudios. Obtuvo la licenciatura en teología y la acreditación para impartir clases en la universidad entre los años 1876 y 1877. Además de enseñar derecho canónico y civil, se convirtió en el decano de estas facultades. En 1880 le designaron rector del santuario de la Consolata, patrona de Turín. Inicialmente temió a su juventud y la inexperiencia de sus 29 años. El bondadoso arzobispo, que ya le había animado cuando le encomendó el seminario, le escuchó paternalmente y acogió benévolo su inquietud: «Pero monseñor, soy muy joven», había dicho José. Y el prelado nuevamente le alentó: «Verás que te amarán. Es mejor ser joven, así, si cometieras errores, tendrás tiempo para corregirlos». Inspirado consejo. Ese fue el destino de José hasta el final.

Tomó como estrecho colaborador a su amigo y dilecto compañero, el P. Santiago Camisassa. Y juntos sellaron una bellísima historia de amistad que duró más de cuatro décadas, compartiendo colegialmente, con caridad y respeto, proyectos diversos que pusieron en marcha. Entre los dos convirtieron el santuario en un templo ricamente restaurado y espiritualmente renovado haciendo de él un importante núcleo mariano. José era un gran confesor. Fue rector del santuario de san Ignacio, un lugar en el que había resonado también la voz de su tío, san José Cafasso, que incendió su corazón con un amor singular por los seminaristas y sacerdotes. Allamano convirtió el lugar en un centro de espiritualidad genuino que estaba a rebosar; tal era su influjo sobre las gentes. Se había propuesto «hacer bien el bien y sin hacer ruido». Tenía un espíritu misionero ejemplar acrecentado al tratar con uno de ellos que estaba destinado en Etiopía, Guillermo de Massia, y el celo apostólico que le caracterizaba lo inculcó a los sacerdotes. Lo tenía claro: él no había podido ir a misiones, pero otros podrían hacerlo. Y llevó a su oración este anhelo.

En 1900 se libró milagrosamente de una grave enfermedad por las fervientes oraciones dirigidas a la Virgen de la Consolata y la ayuda del cardenal Richelmy. Un año después recibió la autorización para dar inicio a su fundación. Primeramente surgieron los misioneros. En 1909 mantuvo una audiencia con Pío X, quien alentándole en otro nuevo paso, le dijo: «…si no tienes vocación para fundar religiosas, te la doy yo». Y el 29 de enero de 1910 puso en marcha la fundación de las misioneras de la Consolata. Tres años más tarde partían para las misiones. Este incansable apóstol y gran formador de jóvenes y sacerdotes, devoto de María e impulsor de una revista mariana, estuvo implicado en numerosas acciones, incluidas las que llevó a cabo durante la Primera Guerra Mundial. Murió en Turín el 16 de febrero de 1926. En su testamento hizo notar: «Por ustedes he vivido tantos años, y por ustedes he consumido bienes, salud y vida. Espero que, al morir, pueda convertirme en su protector desde el cielo». Fue beatificado el 7 de octubre de 1990 por Juan Pablo II.


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Lectio Divina

MARCOS 7,31-37

  Viernes, 15 Febrero, 2019

1) Oración
Vela, Señor, con amor continuo sobre tu familia; protégela y defiéndela siempre, ya que sólo en ti ha puesto su esperanza. Por nuestro Señor. 

2) Lectura 
Del Evangelio según Marcos 7,31-37
Se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él. Él, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: «Effatá», que quiere decir: «¡Ábrete!» Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente. Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban. Y se maravillaban sobremanera y decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.» 

3) Reflexión
En el evangelio de hoy, Jesús cura a un sordo que tartamudeaba. Este episodio es poco conocido. En el episodio de la mujer cananea, Jesús supera las fronteras del territorio nacional y acoge a una mujer extranjera que no era del pueblo y con quien estaba prohibido conversar. Esa misma apertura sigue en el evangelio de hoy. 
• Marcos 7,31. La región de la Decápolis. “Se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la Decápolis” Decápolis significa, literalmente, Diez Ciudades. Era una región de diez ciudades al sureste de Galilea, cuya población era pagana. 
• Marcos 7,31-35. Abrir los oídos y soltar la lengua. Un sordo y tartamudo es llevado ante Jesús. La manera de curarle es diferente. La gente quería que Jesús apenas impusiera las manos sobre él. Pero Jesús va mucho más allá de lo que le piden. Lleva al hombre ante la multitud, coloca los dedos en los oídos y con la saliva le toca la lengua, mira hacia el cielo, da un gemido y dice: “Éffata!”, esto es, “¡Ábrete!” En ese mismo instante, los oídos del sordo se abrieron y el hombre empezó a hablar correctamente. ¡Jesús quiere que la gente abra el oído y suelte la lengua! 
• Marcos 7,36-37: Jesús no quiere publicidad. “Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban. Y se maravillaban sobremanera y decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos”.
El le prohíbe hablar de su curación, pero no lo consigue. Aquel que tiene experiencia de Jesús, lo cuenta a los demás, ¡quiera o no quiera! Las personas que han asistido a la curación empiezan a proclamar lo que han visto y resumen así la Buena Nueva: “Todo lo hace bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos”. Esta afirmación de la gente hace recordar la creación, en la que se dice: “Dios vio que todo era muy bueno.” (Gen 1,31). Y evoca la profecía de Isaías, donde se dice que en el futuro los sordos oirán y los mudos hablarán (Is 29,28; 35,5. cf. Mt 11,5). 
• La recomendación de no contar nada a nadie. A veces, se exagera la atención que el Evangelio de Marcos atribuye a la prohibición de divulgar la curación, como si Jesús tuviera un secreto que hay que conservar. La mayoría de las veces que Jesús hace un milagro, no pide el silencio. Y una vez hasta pide publicidad (Mc 5,19). Algunas veces, sin embargo, da orden de no divulgar la curación (Mc 1,44; 5,43; 7,36; 8,26), pero ellos obtienen el resultado contrario. Cuanto más prohíbe, tanto más la Buena Nueva se difunde (Mc 1,28.45; 3,7-8; 7,36-37). ¡Prohibir, no sirve de nada! ¡Pues la fuerza interna de la Buena Nueva es tan grande que se divulga por si misma! 
• Apertura creciente en el evangelio de Marcos. A lo largo de las páginas del evangelio de Marcos hay una apertura creciente hacia los demás pueblos. Así, Marcos lleva a los lectores y a las lectoras a abrirse a la realidad del mundo alrededor y a superar ideas preconcebidas que impiden la convivencia pacífica entre la gente. En su paso por la Decápolis, la región pagana, Jesús atiende la súplica de la gente del lugar y cura al sordo tartamudo. No tiene miedo de contaminarse con la impureza de un pagano, pues lo cura tocándole los oídos y la lengua. Las autoridades de los judíos y los discípulos tienen dificultad en escuchar y entender, sin embargo un pagano era sordo y tartamudo consigue hablar y oír gracias a Jesús que le toca. Recuerda el cántico de Isaías: “El Señor Yahvé me ha abierto el oído y no me resistí” (Is 50,4-5). Al expulsar a los vendedores del templo, Jesús critica el comercio injusto y afirma que el templo tiene que ser casa de oración para todos los pueblos (Mc 11,17). En la parábola de los viñadores homicidas, Marcos hace alusión a que el mensaje se sacará del pueblo elegido, los judíos, y se dará a los demás, a los paganos (Mc 12,1-12). Después de la muerte de Jesús, Marcos presenta la profesión de fe de un pagano a los pies de la cruz. Al citar al centurión romano y su reconocimiento de Jesús como Hijo de Dios, está diciendo que el pagano es más fiel que los discípulos y más fiel que los judíos (Mc 15,39). La apertura hacia los paganos aparece de forma muy clara en la orden final que Jesús da a los discípulos, después de la resurrección:”Id por todo o mundo, proclamad el Evangelio a toda la creación” (Mc 16,15). 

4) Para la reflexión personal
• Jesús fue muy abierto hacia las personas de otra raza, de otra religión y de otras costumbres. Los cristianos, hoy, ¿tenemos esta misma abertura? ¿Yo soy abierto? 
• Definición de la Buena Nueva: “¡Jesús hace todas las cosas bien!” ¿Soy Buena Nueva para los otros?

 5) Oración final 
¡Cantad a Yahvé un nuevo canto,
canta a Yahvé, tierra entera,
cantad a Yahvé, bendecid su nombre!
Anunciad su salvación día a día. (Sal 96,1-2)


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Santoral

Celebrado El 15 De Febrero

San Claudio de La Colombière, religioso presbítero

En Paray-le-Monial, de Borgoña, en Francia, san Claudio La Colombière, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús, que, siendo hombre entregado a la oración, con sus consejos dirigió a muchos en su esfuerzo para amar a Dios.

San Claudio de la Colombiere, sacerdote jesuita, fue el primero en creer en las revelaciones místicas del Sagrado Corazón recibidas por Sta. Margarita en el convento de Paray le Monial, Francia.  

Gracias a su apoyo la superiora de Margarita llegó también a creer y la devoción al Sagrado Corazón comenzó a propagarse.  San Claudio no solo creyó sino que en adelante dedicó su vida a propagar la devoción siempre unido espiritualmente a Sta. Margarita en cuyo discernimiento confiaba plenamente.  

Sacerdote santo y sabio que supo discernir muy bien la auténtica intervención divina en el alma de Sta. Margarita a pesar que hasta entonces todos los teólogos y las religiosas la  despreciaban y hasta algunos la tenían por posesa. El santo Claudio nació en Saint-Symphorien d’Ozon, cerca de Lyón, en 1641. Su familia estaba bien relacionada, era piadosa y gozaba de buena posición. No poseemos ningún dato especial sobre su vida antes de ingresar en el colegio de la Compañía de Jesús de Lyón.

Aunque sentía gran repugnancia por la vida religiosa, logró vencerla y fue inmediatamente admitido en la Compañía. Hizo su noviciado en Aviñón y, a los dos años, pasó al colegio de dicha ciudad a completar sus estudios de filosofía. Al terminarlos fue destinado a enseñar la gramática y las humanidades, de 1661 a 1666. Desde 1659, la ciudad de Aviñón había presenciado choques constantes entre los nobles y el pueblo En 1662, ocurrió en Roma el famoso encuentro entre la guardia pontificia y el séquito del embajador francés.

A raíz de ese incidente, las tropas de Luis XIV ocuparon Aviñón, que se hallaba en el territorio de los Papas. Sin embargo, esto no interrumpió las tareas del colegio, y el aumento del calvinismo no hizo más que redoblar el celo de los jesuitas, quienes se consagraron con mayor ahínco a los ministerios apostólicos en la ciudad y en los distritos circundantes. En 1673, el joven sacerdote fue nombrado predicador del colegio de Aviñón. Sus sermones, en los que trabajaba intensamente, son verdaderos modelos del género, tanto por la solidez de la doctrina como por la belleza del lenguaje.

El santo parece haber predicado más tarde los mismos sermones en Inglaterra, y el nombre de la duquesa de York (María de Módena, que fue después reina, cuando Jacobo II heredó el trono), en cuya capilla predicó Claudio, está ligado a las ediciones de dichos sermones. El santo, durante su estancia en París, había estudiado el Jansenismo con sus verdades a medias y sus calumnias, a fin de combatir, desde el púlpito sus errores, animado como estaba por el amor al Sagrado Corazón, cuya devoción sería el mejor antídoto contra el Jansenismo. A fines de 1674, el P. La Chaize, rector del santo, recibió del general de la Compañía la orden de admitirle a la profesión solemne, después de un mes de ejercicios espirituales en la llamada “tercera probación”. Ese retiro fue de gran provecho espiritual para Claudio que se sintió, según confesaba, llamado a consagrarse al Sagrado Corazón.

El santo añadió a los votos solemnes de la profesión un voto de fidelidad absoluta a las reglas de la Compañía, hasta en sus menores detalles. Según anota en su diario, había ya vivido durante algún tiempo en esa fidelidad perfecta, y quería consagrar con un voto su conducta para hacerla más duradera. Tenía entonces treinta y tres años, la edad en la que Cristo murió, y eso le inspiró un gran deseo de morir completamente para el mundo y para sí mismo. Como escribió en su diario: “Me parece, Señor, que ya es tiempo de que empiece a vivir en Tí y sólo para Tí, pues a mi edad, Tú quisiste morir por mí en particular”. El P. La Colombiére fue beatificado en 1929 y su Santidad Juan Pablo II lo declaró santo en 1992. La Iglesia Universal celebra su fiesta el día 15 de febrero.


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