Reflexión Cuaresmal

mi cuaresmaJUEVES DE LA SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA

 

Leer textos: Jeremías 17,5-10/ Salmo 1/ Lucas 16,19-31

 

Reflexión:

El rico y el limosnero.

 

Poco antes de que Jesús narrara la historia del rico despilfarrador y del pobre Lázaro, había pronunciado estas palabras a la gente: “Ningún criado puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro; o servirá a uno y no hará caso del otro. No pueden ustedes servir a Dios y al dinero”. (Lc. 16,13-15). Algunos que lo estaban escuchando, amantes del dinero, se burlaban de él y tal vez por eso les contó esta historia.

 

El relato es muy claro y deja un mensaje muy claro a todo aquel que lo escucha. Sin embargo, hay detalles den su desarrollo que vale la pena comentar. Por ejemplo: mientras Vivian, el rico no tiene nombre y el pobre se llama Lázaro; el nombre de dignidad. El primero vestía ricamente y organizaba esplendidos banquetes todos los días; Lázaro, en cambio estaba medio desnudo, sin comer tirado en la puerta de la casa del rico, enfermo y acompañado solamente por los perros. Las diferencias eran grandes per llego el momento crucial de la muerte, la cual no hace distinción de personas ricas o pobres. Ambos murieron y los papeles se invirtieron. Lázaro fue llevado al seno de Abraham, a la gloria, y del rico dice el texto que simplemente fue enterrado sin gloria.

 

En la otra vida, el rico recibió sufrimiento y aunque pedía ayuda a Abraham para que Lázaro lo ayudara, es demasiado tarde. No es posible pasar de una parte a la otra. Llama la atención que el rico sepa el nombre del pobre y que lo invoque, señal de que en vida sabía quien estaba en la puerta de su casa, pero no le procuró asistencia.

 

Así pues, lo que no se hizo en vida, no podrá hacerse después de la muerte. ¿Y qué va a pasar con los hermanos del rico que todavía viven? Tienen la ley de Moisés y la voz de los profetas, quienes siempre denuncian la injusticia e invitan a no abusar de las riquezas. Si no los escuchan a ellos, ni aunque resucite un muerto cambiarán.

 

Este relato nos da la oportunidad de reflexionar sobre otra de las acciones que debemos practicar durante la Cuaresma: la limosna o caridad para con los necesitados. Tal vez no somos ricos (o tal vez si). Pero leamos con calma la historia del rico y Lázaro; encontraremos que Jesús en ningún momento condena la riqueza o maldice la pobreza; ni tampoco echa la culpa al rico de que Lázaro sea pobre. Lo que sí deja bien claro es que el rico, teniendo la posibilidad de ayudar al que estaba tirado en su puerta, no lo hizo; aunque conocía su nombre y le sobraban los bienes. Tampoco es un pasaje que invite a dejar las cosas como están: dejando al rico vivir despreocupadamente sus pocos años de vida y al pobre aguantando la desgracia de no tener lo necesario para vivir dignamente, solo porque en el cielo recibirá su recompensa. De ninguna manera es conformismo. Es un llamado a que el rico comparta y favorezca condiciones de vida justas para los demás y al pobre para que luche, crezca y tenga lo necesario para vivir dignamente. La lucha de Lázaro tal vez era acercarse diariamente y con fatiga, a causa de su enfermedad, a la casa del rico para poder comer algo.

 

El premio o el castigo, solo Dios sabe como lo distribuirá. Por el momento preocupémonos de ver si en nuestra puerta no esta tirado alguien que necesite que le demos una mano.

 

Oración personal:

Señor amado, hoy quiero pedirte que me permitas estar atento para mirar los “Lázaros” que puedo encontrarme en mi camino y darles una mano aliviando un poco su necesidad. Que nunca sea indiferente ante el dolor de los demás. Amen!

 

Propósito:

Hay ocasiones que dar limosna se vuelve un dilema, porque no sabemos si la gente realmente lo necesita o no. Pero hay veces que es evidente que podemos ayudar. Hoy pondré atención a aquellos que me rodean para ver si ocupan algo de mi; no solo dinero, sino atención, tiempo, cariño, paciencia, comprensión…

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