Reflexión Cuaresmal

hacia la pascuaMIERCOLES DE LA CUARTA SEMANA DE CUARESMA

 

Leer textos: Isaías 49,8-15/ Salmo 144/ Juan 5,17-30

 

Reflexión:

¿Puede acaso una mamá olvidarse de su hijo?

 

Elegir el camino de la conversión puede provocarnos miedo, porque cambiando de vida, corremos e riesgo de ser señalados, criticados e incluso rechazados por los demás. Sin embargo, en lo que respecta a Dios, no hay por que sentir temor; Él siempre estará dispuesto a recibirnos, después de un arrepentimiento sincero. Esta certeza la ha expresado el profeta Isaías, a través de una de las frases mas hermosas, sobre la misericordia: “El pueblo de Israel decía en su aflicción: ‘Yahvé me ha abandonado, el Señor, se ha olvidado de mi”. Pero el Señor le respondió: “¿Puede acaso una madre olvidarse de su hijo que cría, o dejar de querer al hijo de sus entrañas? Pues bien, aunque una madre lo olvidarse, yo nunca me olvidaste de ti”.

 

Relacionado con lo anterior, el evangelio de Juan retoma hoy el relato del paralitico junto a la piscina de Betesdá. A  causa de esta curación Jesús fue acusado de transgredir el sábado, día sagrado, dedicado al descanso y al culto del Señor. Como respuesta, Jesu4s manifiesta su estrecha relación con Dios Padre, es Él quien le da la autoridad para hacer lo que hace, sin importar qué día sea. Esa relación Padre-Hijo, nos pone a todos ante un  nuevo modo de relación con Él, a quien no debemos considerar como un juez castigador, o un creador desinteresado de sus criaturas, porque “ya no somos siervos, sino hijos”; Él se Abba (papá), para cada uno de nosotros y se conmueve ante las necesidades y procura que no nos falte nada. Por eso, no nos abandona nunca, pero al mismo tiempo respeta nuestra libertad; y si nosotros no lo reconocemos como tal, Él nunca nos va a obligar a hacerlo.

 

La Escritura nos propone dos aspectos fundamentales este día, para entender mejor la cercanía de Dios, quien como una madre, no se olvida nunca de sus hijos, y al mismo tiempo, como un padre, esta pendiente de sus necesidades. La pregunta clave es si nosotros nos sentimos como hijos amados por Dios.

 

Oración personal:

Mi oración de este día Señor va dirigida a ti pidiendo que me des tu gracias para aumentar mi confianza en ti. Quiero sentirme verdaderamente hijo tuyo. Se que muchas veces digo que soy tu hijo, pero no actúo con la confianza que un hijo debe tener en su padre. Así que humildemente te pido aumentes mi confianza en tu amor y tu presencia de Padre en mi vida siempre y en todo momento. Amen!

 

Propósito:

Estaré mas atento a los momentos en que debo sentirme verdaderamente hijo de Dios y si dudo, pediré perdón a Dios y su gracia para aumentar mi confianza en Él.

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