Reflexión Cuaresmal

mi cuaresmaMARTES DE LA CUARTA SEMANA DE CUARESMA

 

Leer textos: Ezequiel 47,1-9/ Salmo 45/ Juan 5,1-3,5-16

 

Reflexión:

Señor no tengo a nadie.

 

Retomamos la reflexión cuaresmal con estas lecturas que subrayan la estrecha relación entre el santuario del Señor y la vida que rota de él. En el libro de Ezequiel, la vida que brota del santuario está representada en la visión del río que nace debajo de su umbral y que conforme avanza, va creciendo su caudal, va vivificando todo lo que tocan sus aguas; incluso al desembocar en el mar muerto saneará sus aguas.

 

El evangelio, por su parte, nos narra un episodio sucedido en las cercanías de templo de Jerusalén, junto a la piscina de Betesdá, una serie de estanques habían sido construidos en las cercanías del templo para lavar ahí a las ovejas, antes de ser sacrificadas. Este uso le dio a aquella piscina cierto aire de santidad y muchos paralíticos venían a lavarse en aquellas aguas, por considerarlas curativas. Cuando Jesús pasó por ahí, vio la multitud de enfermos, pero le llamó la atención un hombre que ya llevaba 38 años enfermo; tal vez lo vio solo, sin nadie que le ayudara y, ante ésta necesidad le pregunta si quiere curarse; su simple presencia en aquella piscina prodigiosa era una prueba de su deseo. Pero esta pregunta de Jesús era, mas bien, para estimular su fe y levantarle la esperanza. Sin embargo, el paralitico no piensa en la posibilidad de una curación milagrosa por obra de su interlocutor (Cristo), y se lamenta de no tener a alguien que le ayude a meterse en el agua. Estaba estancado en su enfermedad, hasta que Jesús le restituye la autonomía, diciendo: “levántate, toma tu camilla y anda”.

 

Muchas circunstancias y problemas pueden provocar parálisis personales y comunitarias. Las lecturas de hoy nos invitan a tomar en cuenta tres elementos que pueden ayudarlos a liberarnos de esos bloqueos: primero, la voluntad de querer salir adelante (“¿Quieres curarte?”); segundo, pedir ayuda y dejarse ayudar (“no tengo quien me ayude”); y por último, levantarse por si mismo y caminar.

 

¿Cuáles son los problemas o circunstancias que no nos dejan caminar? ¿Sabemos pedir ayuda para seguir adelante?

 

Oración personal:

Señor amado, que en los momentos que se presenten los problemas no me sienta solo y mucho menos tan autosuficiente que no sepa pedir ayuda de mis hermanos y sobre todo la tuya que será la que mas necesitaré. Permíteme que tenga la humildad de reconocerme necesitado y busque la ayuda que este a mi alcance. Te lo pido por Jesucristo nuestro Señor, Amen!

 

Propósito:

Si me piden un favor y lo puedo hacer, no me negare a ayudar sino que lo hare con gusto.

 

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