Reflexión Cuaresmal

practica-de-la-cuaresmaMIERCOLES DE LA TERCERA SEMANA DE CUARESMA

 

Leer textos: Deuteronomio 4,1.5-9/ Salmo 147/ Mateo 5,17-19

 

Reflexión:

Mas allá de los legalismos religiosos.

 

Durante muchos años, la forma tradicional de enseñar los contenidos básicos de la fe en la catequesis consistía en memorizar preceptos y oraciones. Un niño o niña estaba listo para la Primera comunión solo cuando era capaz de recitar: el Credo, el Ave María, el Padre Nuestro; las obras de misericordia, los dones del Espíritu Santo, los pecados capitales, las virtudes, los diez mandamientos (en estricto orden), los mandamientos de la Iglesia…. Aprender estas oraciones era, sin duda el primer paso, ya que después habría que continuar aprendiendo y entendiendo poco a poco el contenido de las formulas y preceptos aprendidos de memoria. Lamentablemente, muchos cristianos se quedaron en ese primer paso y el conocimiento e interiorización en su fe no se desarrolló.

 

Una de las acusaciones mas frecuentes que los adversarios de Jesús le hacían, era que no respetaba la ley de Moisés y que, con su forma de actuar, quebrantaba los preceptos; esto debido a que caminaba mas de la cuenta en sábado y el mismo día curaba enfermos, siendo que la ley prohibía hacer cualquier tipo de trabajo en ese día santo…; comía con pecadores y gente de mala fama; no cumplía con los ritos de purificación, etc. Ante tales acusaciones, Jesús afirmó claramente: “No piensen que he venido a abolir la ley y los profetas; no he venido a destruirla, sino a darle cumplimiento”. Con lo cual afirmó el valor permanente de la ley, pero al mismo tiempo se pronunció contra una observancia meramente externa de la misma, que no tenga en cuenta a la persona y sus necesidades primordiales: “El sábado fue hecho para el hombre y no el hombre para el sábado” (Mc 2,27). La clave fundamental que propone Jesús para interpretar la ley se basa en el doble amor: a Dios y al prójimo; ahí se resumen la ley y los profetas.

 

Una tendencia religiosa para nosotros, puede ser aquella de cumplir con los preceptos exteriormente, como cuando nos aprendimos las oraciones del catecismo de memoria. Sin embargo, estamos llamados a ponerle vida a nuestras practicas de piedad. Asistir a la Iglesia, a la Eucaristía; leer la Palabra de Dios, etc., debe llevarnos a la transformación de nuestra vida. A relacionarnos de un nuevo modo con Dios y con nuestros semejantes. De ese modo estaremos cumpliendo la ley del Señor, mas allá del cumplimientos meramente exterior.

 

Oración personal:

Señor amado, que mi oración de hoy llegue a ti con agrado, pidiéndote perdón antes por mis pecados y poniéndome en tu Bendita Presencia para que mi dialogo y relación contigo sean genuinas y desde el fondo de mi corazón te busque por medio de tu Iglesia y el regalo que nos dejaste en los Sacramentos. Que así sea, Amen!

 

Propósito:

Participare en la oración, en la Eucaristía y en los demás sacramentos de una manera mas profunda y comprometida.

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