Reflexión Cuaresmal

Cauresma camino hacia la PascuaSABADO DE LA CUARTA SEMANA DE CUARESMA

 

Leer textos: Jeremías 11,18-20/ Salmo 7/ Juan 7,40-53

 

Reflexión:

Perseguidos y criticados.

 

El profeta Jeremías empezó a profetizar en Israel durante el reinado del rey Josías, en el año 627 a. de C. Advirtió del peligro que corría el país ante las amenazas de conquista por parte de los imperios vecinos, Egipto y Babilonia; pero no le hicieron caso y presenció la destrucción de la ciudad de Jerusalén y su templo en el año 585 a. de C. por manos de los babilonios; pero se quedó en la ciudad destruida consolando y corrigiendo a los israelitas sobrevivientes.

 

El principal problema de Jeremías fue que la gente no lo comprendió ni le quiso hacer caso a sus palabras y advertencias. En repetidas ocasiones Jeremías clamaba a Dios diciendo: “Señor, estoy cansado de hablar sin que me escuchen. ¡Todos se burlan de mi! Cuando paso por la calle me señalan y dicen: ‘ahí va el que anuncia malas noticias’. Y el texto de hoy, en el capitulo 11 de su libro, nos presenta precisamente algunas de esas amenazas. El Señor entrará en su defensa, pero el profeta debe aprender a resistir. Muchas veces intentaron callarlo a causa de sus palabras incomodas, con la cárcel, la persecución, las criticas, la prohibición de predicar en el templo, incluso con la amenaza de muerte (18,18-23;23; 20,1-6), pero aun en medio de esas dificultades, siempre se mantuvo firme en sus convicciones.

 

El oficio de profeta nunca fue algo sencillo en el pueblo de Israel, y Jesús entro a formar parte de esa tradición al enfrentar amenazas a causa de su palabras. El capitulo 7 del evangelio de San Juan nos informa sobre las discusiones que se suscitaron entre el pueblo en torno a Jesús, por sus obras y palabras. Algunos decían que era el profeta prometido (como Moisés), preanunciando en el libro del Deuteronomio (18,18). Otros se preguntaban si no seria el “Mesías”; peor dudaban porque pensaban que Jesús había nacido en Nazaret, mientras que las escrituras decían que el Mesías debería nacer en Belén, de la descendencia del Rey David. Pero estorban en un error, pues, efectivamente, Jesús nació en Belén, la aldea de David. Mandaron apresarlo pero los soldados desobedecieron las ordenes al escucharlo hablar; de igual forma, no hubo unanimidad en el Sanedrín para mandarlo apresar gracias  a la intervención defensora de Nicodemo.

 

El ejemplo de Jeremías y de Jesús nos dice que hablar con la verdad tienen sus consecuencias; que caminar por e camino recto no es fácil porque significa que se deben soportar criticas y persecuciones. Pero nuestro entorno tiene necesidad de personas que hablen con la verdad y caminen por el camino de la justicia. ¿Podremos colaborar nosotros con algo? ¿Tendremos la valentía de ser auténticos creyentes, sin doblez?

 

Oración personal:

Señor amado, te pido que sepa ser lo suficientemente valiente y a la vez humilde para aceptar criticas por Tu Nombre, y que no tenga miedo denunciar aquello que se que tu desearías que denuncie ante la injusticia o ante el comportamiento de mis hermanos, si es para bien de su alma. Dame palabras de profetas y también la valentía de un profeta, si así lo quieres tu. Amen!

 

Propósito:

Hoy evitare la mentira.

 

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