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Familias

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La familia está llamada a edificar el Reino de Dios y a participar activamente en la vida y misión de la Iglesia. Los miembros de la familia, enseñados por la Palabra de Dios, confortados con los sacramentos y los auxilios de la gracia, e irradiando el espíritu del Evangelio, vienen a ser una pequeña porción viva de la Iglesia.

El Catecismo de la Iglesia Catolica nos dice lo siguiente sobre la familia:

 La familia en el plan de Dios

2201. La comunidad conyugal está establecida sobre el consentimiento de los esposos. El matrimonio y la familia están ordenados al bien de los esposos y a la procreación y educación de los hijos. El amor de los esposos y la generación de los hijos establecen entre los miembros de una familia relaciones personales y responsabilidades primordiales.

2202. Un hombre y una mujer unidos en matrimonio forman con sus hijos una familia. Esta disposición es anterior a todo reconocimiento por la autoridad pública; se impone a ella. Se la considerará como la referencia normal en función de la cual deben ser apreciadas las diversas formas de parentesco.

2203. Al crear al hombre y a la mujer, Dios instituyó la familia humana y la dotó de su constitución fundamental. Sus miembros son personas iguales en dignidad. Para el bien común de sus miembros y de la sociedad, la familia implica una diversidad de responsabilidades, de derechos y de deberes.

La Iglesia siempre ha enseñado que la familia cristiana es una comunidad creyente y evangelizadora, que testimonia la presencia salvadora de Cristo en el mundo a través de la unidad y fidelidad de los esposos, y la conservación y transmisión de la fe a los hijos.

La familia según el Papa Francisco

El Papa Francisco ha mostrado lo que podemos decir que es el ideal de la familia cristiana, y ha explicado en varias ocasiones sobre cómo la familia debe ser la levadura para toda la sociedad. Hemos visto con mucha alegría como no pierde ocasión de exhortar y de animar a las familias del mundo a que vivan los valores de la fe Cristiana en el diario vivir dentro del núcleo mismo de la familia.

El Papa Francisco lleva en su corazón a la familia y si nos hemos dado cuenta en realidad habla mucho de ella. Desde el 17 de diciembre de 2014 hasta el 16 de septiembre de 2015, en sus audiencias generales de los miércoles, ha estado tocando este tema sin cesar, profundizando su misterio, su belleza, sus dificultades, los desafíos a los que se enfrenta, dando al mismo tiempo sabias admoniciones y cariñosos consejos como solo un padre sabe hacer. Solo un pequeño ejemplo presentamos a continuación, pero basta con solo escuchar sus audiencias generales y mucho mas para oír mas sobre el tema de la familia.

La familia, transmisora de la fefamilia

Por: S.S. Papa Francisco | Fuente: Vatican Information Service

La familia como transmisora de la fe ha sido el tema de la catequesis del Papa Francisco durante la primera audiencia general del mes de septiembre.

Francisco señaló en primer lugar que tanto en sus palabras como en sus signos, Jesús, pone con frecuencia los lazos familiares como ejemplo de nuestra relación con Dios. Esos lazos “dentro de la experiencia de la fe y del amor de Dios se transforman, adquieren un sentido más grande y pueden ir más allá de sí mismos para crear una paternidad y una maternidad más amplias y para acoger como hermanos y hermanas también a los que están al margen de cualquier lazo”. A este propósito el Obispo de Roma citó el relato en que Jesús respondió a los que le decían que fuera le esperaban su madre y sus hermanos indicando a sus discípulos: “Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, es para mí hermano, hermana y madre”.

La sabiduría de los afectos “que no se compran ni si venden es la mejor dote de la familia. En ellla aprendemos a crecer en la atmósfera de sabiduría de los afectos… que cuando se dejan convertir en testimonio del Evangelio pueden generar acciones impensables…las aciones que Dios cumple en la historia, como las que Jesús cumplió con los que encontró. Una sonrisa arrancada milagrosamente a la desesperación de un niño abandonado que recomienza a vivir, nos explica el actuar de Dios en el mundo más de mil tratados de teología. Un solo hombre y una sola mujer capaces de arriesgarse y sacrificarse por el hijo de otros y no solo por el suyo, nos explican cosas del amor que muchos científicos no entienden”.

“La familia que responde a la llamada de Jesús entrega el mando del mundo a la alianza del hombre y de la mujer con Dios”, subrayó Francisco, invitando a imaginar que el timón de la historia, de la sociedad, de la economía o de la política, estuviera gobernado por la alianza entre el hombre y la mujer para que lo dirigieran con la mirada puesta en la generación futura. “Los temas de la tierra y de la casa, de la economía y del trabajo -exclamó- sonarían de una forma muy distinta”.

“Efectivamente -prosiguió el Pontífice- la alianza de la familia con Dios hoy está llamada a contrastar la desertificación comunitaria de la ciudad moderna. Nuestras ciudades se han desertificado por la falta de amor, por la falta de sonrisas. Hay tantas diversiones, tantas cosas para pasar el tiempo… pero falta el amor. La sonrisa de una familia puede vencer la desertificación de nuestras ciudades. Esta es la victoria del amor de la familia”.

“Ninguna ingeniería económica o política -finalizó- es capaz de sustituir esa aportación de las familias. El proyecto de Babel edifica rascacielos sin vida. El Espíritu de Dios, en cambio, hace florecer los desiertos. Tenemos que salir de las torres y de las cámaras blindadas de las élites para frecuentar de nuevo las casas y los espacios abiertos de las multitudes, abiertos al amor de la familia”.

Un poco mas sobre la familia… Holy Family

La Palabra de Dios en la Familia

Discurso del Presidente del Dicasterio Mons. Vincenzo Paglia, en el encuentro de la Federación Bíblica Católica con las Sociedades Bíblicas, Martes 8 de octubre de 2013
«Si pensamos en la familia de Nazaret, está claro lo que era importante para Jesús, su relación con las Sagradas Escrituras a través de los padres. María y José oraban juntos, recitando los salmos y las oraciones, y el niño Jesús las aprendía. Vivía, por lo tanto, el ritmo semanal en la sinagoga, donde escuchaba y meditaba la Palabra de Dios, y juntos rezaban en familia». Ha hablado así Mons. Vincenzo Paglia, Presidente del Pontificio Consejo para la Familia, en el encuentro en el Vaticano de la Federación Bíblica Católica con la Sociedades Bíblicas, sobre el tema: “La Biblia en la familia”. Ayer, martes 8 de octubre del 2013.
«Leer la Palabra de Dios en familia significa educarse a la escucha sincera y descubrir la dimensión propia de la Palabra que es el Silencio eterno del Padre, donde el Hijo ha sido engendrado», ha dicho Mons Paglia. «Desde siempre, en la historia cristiana, la lectura de la Biblia en la familia ha sido uno de los pilares de la vida pastoral». El padre de la Iglesia Juan Crisóstomo de Antioquia afirmaba, ya en el siglo IV d.C.:«Esta es la plaga de nuestro tiempo: creer que la lectura del Evangelio está reservada solo a los religiosos y a los monjes”».
«El Evangelio nos presenta a Jesus en el templo escuchando y explicando las Escrituras. Jesús reza a menudo con los salmos; también sus últimas palabras sobre la cruz, recuerdan la antigua oración de Israel». «Jesús murió y resucitó según las Escrituras». Po lo tanto, la relación directa y constante de los creyentes con la Biblia es “indispensable”. Desafortunadamente, «a veces parece que la palabra de Dios no es el alma de la vida espiritual de los cristianos contemporáneos, como lo fue en toda la tradición de la Iglesia». La familia está llamada, pues, a convertirse «en uno de los lugares privilegiados» para el dialogo con Dios a través de las Escrituras. «Todo cristiano – o al menos todas las familias- deberían tener su propia Biblia, para leer todos los días y llevarla consigo también en vacaciones o de viaje. Pero no debe faltar una pequeña Biblia personal en la “maleta” de todo creyente», afirma el Presidente, que recordó como el Sínodo de los Obispos de la Iglesia Católica sobre la Nueva Evangelización, en el 2011, dedicó particular atención a la relación entre Sagradas Escrituras, el matrimonio y la familia cristiana. En la Exhortación Apostólica post-sinodal “Verbum Domini”, Benedicto XVI escribe: «Con el anuncio de la Palabra de Dios, la Iglesia revela a la familia cristiana su verdadera identidad, lo que es y debe ser según el plan de Dios. Por lo tanto, nunca debemos perder de vista que la Palabra de Dios es el origen del matrimonio (Gen 2,24) y que Jesús mismo ha querido incluir el matrimonio entre la institución de su reino (Mt 19,4-8), elevándolo a sacramento, inscrito en la naturaleza humana». Benedicto XVI ha puesto el acento pastoral sobre «la responsabilidad de los padres para con sus hijos. Pertenece, por eso, la auténtica paternidad y maternidad, la comunicación y el testimonio del sentido de la vida en Cristo: a través de la fidelidad y la unidad de la vida de la familia, los esposos delante de sus hijos son los primeros comunicadores de la Palabra de Dios».
El anuncio privilegiado de la Palabra de Dios viene de la Eucaristía, que «une la mesa de la Palabra a la mesa del Pan», recuerda Mons. Paglia. El criterio para ponerse a la escucha de la Palabra es el amor. «Dios es amor: cuanto más amamos, mas nos convertimos a Él».