Evangelio Hoy

Martes de la trigésima tercera semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Lucas 19,1-10.

Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad.
Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos.
El quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura.
Entonces se adelantó y subió a un sicomoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí.
Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: “Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa”.
Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría.
Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: “Se ha ido a alojar en casa de un pecador”.
Pero Zaqueo dijo resueltamente al Señor: “Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más”.
Y Jesús le dijo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham,
porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido”.

REFLEXIONEMOS

San Ambrosio (c. 340-397)

obispo de Milán y doctor de la Iglesia

Comentario sobre el Evangelio según San Lucas

«Zaqueo quería ver cómo era Jesús»

Los ricos deben aprender esto: ser rico no es una falta, pero lo es no saber utilizar sus riquezas. Porque las riquezas, si impiden a los malvados de alcanzar la virtud, también ayudan a los buenos. En todo caso, Zaqueo, que era rico, fue escogido por Cristo, pero dando la mitad de sus bienes a los pobres e incluso reembolsando el cuádruple de lo que había robado de manera fraudulenta. Porque una sola cosa no es suficiente, la generosidad no tiene valor si la injusticia subsiste; lo que se le ha pedido no son los desprendimientos, sino los dones. Es por eso que ha recibido una recompensa más abundante que su generosidad. Y es bueno que haya sido designado como jefe de los publicanos. En efecto, ¿quién podría desesperarse cuando incluso Zaqueo lo ha logrado? ya que Zaqueo sacaba su salario del fraude. «Y quería ver cómo era Jesús pero no lo conseguía en medio de tanta gente, pues era de baja estatura». Zaqueo, estando en medio de la gente, no ve a Cristo, pero se elevó por encima de la multitud y vio a Jesús. Y Jesús vio a Zaqueo arriba, porque la elevación de su fe lo hizo surgir de entre los frutos de las nuevas obras, como en la cima de un árbol fecundo.

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