Evangelio Hoy

Viernes de la trigésima segunda semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Lucas 17,26-37.

Jesús dijo a sus discípulos:
“En los días del Hijo del hombre sucederá como en tiempos de Noé.
La gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio, que los hizo morir a todos.
Sucederá como en tiempos de Lot: se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se construía.
Pero el día en que Lot salió de Sodoma, cayó del cielo una lluvia de fuego y de azufre que los hizo morir a todos.
Lo mismo sucederá el Día en que se manifieste el Hijo del hombre.
En ese Día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, no baje a buscarlas. Igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás.
Acuérdense de la mujer de Lot.
El que trate de salvar su vida, la perderá; y el que la pierda, la conservará.
Les aseguro que en esa noche, de dos hombres que estén comiendo juntos, uno será llevado y el otro dejado;
de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada”.
Entonces le preguntaron: «¿Dónde sucederá esto, Señor?»
Jesús les respondió: “Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres”.

Reflexionemos

San Cirilo de Jerusalén (313-350)

obispo de Jerusalén, doctor de la Iglesia

Catequesis bautismal 15, 1-3; PG 33, 870-871

«Las dos venidas de Cristo» (Trad.©Evangelizo.org©)

Anunciamos la venida de Cristo: pero no tan sólo su primera venida, sino una segunda venida todavía más esplendorosa. En efecto, la primera estuvo marcada con el signo de la paciencia, mientras que la segunda llevará la diadema de la realeza divina. En su primera venida estuvo envuelto en pañales y acostado en un pesebre; en la segunda «la luz le envuelve como un manto» (Sal 103:2). En la primera ha soportado la cruz y despreciado la vergüenza; en la segunda se acercará en gloria escoltado por un ejército de ángeles. No basta con que ahora nos apoyemos en la primera venida; estamos aun esperando la segunda. Y después de haber dicho en la primera: «Bendito el que viene en nombre del Señor» (Mt 21:9), lo volveremos a decir en el momento de la segunda cuando iremos con los ángeles al encuentro del Señor para adorarle. El Señor vendrá, no para ser juzgado de nuevo, sino para juzgar a los que deben ser juzgados. Vino entonces para llevar a cabo la salvación y enseñar a los hombres por la persuasión; pero aquel día todo será sometido a su realeza.

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