Evangelio Hoy

Martes de la tercera semana del tiempo ordinario

Evangelio según San Marcos 3,31-35. 

Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, lo mandaron llamar. 
La multitud estaba sentada alrededor de Jesús, y le dijeron: “Tu madre y tus hermanos te buscan ahí afuera”. 
El les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?”. 
Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. 
Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”. 

Reflexionemos

Beato Columba Marmion (1858-1923), abad
La unión a Dios en Cristo según las cartas de dirección de Dom Marmion (Trad. ©Evangelizo.org)

Hacer la voluntad de Dios

Ustedes saben que cuando estamos en estado de gracia, Jesús mora siempre en nuestro corazón. Su grán deseo es ser todo para nosotros. Pareciera que es un sueño demasiado bello para ser cierto el que Jesús tan Bueno, tan Poderoso, tan tierno quisiera ser nuestro hermano, y sin embargo, es Él mismo quien nos lo dice: «cualquiera que cumpla la voluntad de mi Padre de los Cielos, seré para él un hermano, una hermana o una madre». Son las palabras de Jesús.

Entonces, para alcanzar la felicidad de tener a Jesus como nuestro hermano, nuestro amigo mas intimo, debemos hacer la Voluntad de su Padre. ¡Pues bien! ¿Cuál es esa Voluntad? primero evitar el pecado, y si por debilidad caemos, pedir rápidamente perdón. Después, hacer todas nuestras acciones para Él. Él es tan bueno que acepta nuestras acciones más mínimas hechas para Él. Ahora ya saben cuáles son sus deberes, queda santificarlos consagrándolos a Dios.

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