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La visita del Papa a México reunió a más de 10,5 millones de fieles

ecatepecEn un informe, la Conferencia del Episcopado Mexicano indicó que la misa en Ecatepec fue la celebración más numerosa, con 301.200 personas congregadas

El papa Francisco viajó a México del 12 al 17 de febrero. En esos cinco días de visita apostólica, más de 10 millones 500 mil personas participaron en las actividades del Santo Padre, siendo la misa en Ecatepec el evento más numeroso, con 301.200 fieles congregados, según las cifras facilitadas por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) en un informe.

En total, 10.572.272 personas “participaron en las misas o encuentros con el papa Francisco o en las vallas que se reunieron” a su paso por las seis ciudades mexicanas que visitó durante su estancia en esas tierras.

Con respecto a las entradas para poder acceder a los actos, la CEM indicó que fueron entregadas gratuitamente 882.225 entre las 93 diócesis del país azteca. Sin embargo, “al aproximarse la hora de cada misa o encuentro se decidió dar acceso a varias personas sin boleto, garantizando la seguridad de todos los asistentes”.

Para el éxito organizativo del viaje del Pontífice a México, se necesitó de la ayuda de 242.066 voluntarios. En cuanto a la cobertura del evento, tal y como señalaron los obispos, hubo 3.298 periodistas mexicanos acreditados y 779 extranjeros procedentes de 30 países.

En la visita apostólica del papa Francisco, también estuvieron presentes 134 prelados mexicanos y 37 de diferentes nacionalidades.

Fuente:Zenit.org

Mi Viaje a Mexico…Experiencia de Transfiguracion, dice el Papa.

angelus¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!

El segundo domingo de Cuaresma nos presenta el Evangelio de la Transfiguración de Jesús.

El viaje apostólico que cumplí hace unos días a México fue una experiencia de transfiguración.

¿Por que? Porque el Señor nos ha mostrado la luz de su gloria a través del cuerpo de su Iglesia, de su Pueblo santo que vive en aquella tierra. Un cuerpo tantas veces herido, un Pueblo tantas veces oprimido, despreciado, violado en su dignidad. En efecto, los diversos encuentros vividos en México han sido encuentros llenos de luz: la luz de la fe que transfigura los rostros y aclara el camino.

El “baricentro” espiritual de mi peregrinación ha sido el Santuario de la Virgen de Guadalupe. Permanecer en silencio ante la imagen de la Madre era aquello que me propuse ante todo.  Y agradezco a Dios que me lo haya concedido. He contemplado, y me he dejado mirar por Aquella que lleva impresos en sus ojos las miradas de todos sus hijos, y recoge los  dolores por las violencias, los secuestros, los asesinatos, los abusos en perjuicio de tanta gente pobre, de tantas mujeres. Guadalupe es el Santuario mariano más visitado del mundo. De toda América van a rezar allí donde la Virgen Morenita se mostró al indio san Juan Diego, dando comienzo a la evangelización del continente y a su nueva civilización, fruto del encuentro entre diversas culturas.

Y esta es precisamente la herencia que el Señor ha entregado a México: custodiar la riqueza de las diversidades y, al mismo tiempo, manifestar la armonía de la fe común, una fe inquieta y robusta, acompañada por una gran carga de vitalidad y de humanidad. Como mis Predecesores, también yo he ido a confirmar la fe del pueblo mexicano, pero al mismo tiempo a ser confirmado; he recogido a manos llenas este don para que sea en beneficio de la Iglesia universal.

Un ejemplo luminoso de lo que estoy diciendo es dado por las familias: las familias mexicanas me han acogido con alegría como mensajero de Cristo, Pastor de la Iglesia; pero a su vez me han donado testimonios límpidos y fuertes, testimonios de fe vivida, de fe que transfigura la vida, y esto para la edificación de todas las familias cristianas del mundo. Y lo mismo se puede decir de los jóvenes, de los consagrados, de los sacerdotes, de los trabajadores, de los carcelados.

Por esto doy gracias al Señor y a la Virgen de Guadalupe por el don de esta peregrinación. Además, agradezco al Presidente de México y a las demás Autoridades civiles por la afectuosa acogida; agradezco vivamente a mis hermanos en el Episcopado, y a todas las personas que han colaborado en tantas maneras.

Elevemos una alabanza especial a la Santísima Trinidad por haber querido que, en esta ocasión, se realizase en Cuba el encuentro entre el Papa y el Patriarca de Moscú y de todas la Rusias, el querido hermano Kiril; un encuentro tan deseado también por mis Predecesores. Este evento es  asimismo una luz profética de Resurrección, de la que hoy en día el mundo tiene más que nunca necesidad. Que la Santa Madre de Dios continúe a guiarnos en el camino de la unidad. Recemos a la Virgen de Kazan, de la que el Patriarca Kiril me ha regalado un ícono.

 

(Traducción del italiano, Raúl Cabrera- Radio Vaticano)

 

l Papa Francisco dejó a México esta importante lección

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Nos dice el  Cardenal Norberto Rivera.

Oración y acción: Esa es la clave que el Papa Francisco ha enseñado con sus palabras y obras en su reciente viaje a México –realizado del 12 al 17 de febrero– con la cual los fieles pueden ser verdaderos discípulos de Cristo.

Así lo indicó en la Misa dominical el Arzobispo Primado de México, Cardenal Norberto Rivera, según señala el SIAME. El Purpurado afirmó que “en la reciente visita que el Papa Francisco nos ha hecho, con palabras y con hechos simbólicos nos ha enseñado que no podemos ser verdaderos discípulos de Cristo si no oramos como Cristo nos enseñó”.

“También nos insistió, para que nuestra fe sea viva, debe traducirse en compromisos concretos con el Señor que nos ha llamado, solo así será una fe como la de Abraham nuestro padre”, dijo el Cardenal.

El Papa llegó a México, prosiguió, “como peregrino para descubrirnos a todos que somos peregrinos en camino hacia la Patria definitiva hacia el Santuario donde Dios mora. Un peregrino necesitado continuamente de la misericordia del Señor”.

En el Evangelio, dijo el Purpurado mexicano, se narra el pasaje de la Transfiguración del Señor en el que “Jesús no subió al monte para ser transfigurado; la Transfiguración, en cierto sentido, sólo fue un efecto de su oración, querido por el Padre”.

“Mientras oraba, Jesús se fue transfigurando. Esto es un reclamo fuerte para todos nosotros. No hay revelación de Dios, no hay encuentro verdadero con Jesucristo vivo, si no hay oración, y oración como la que Jesús nos ha mostrado, la oración hecha con calma, en un tiempo y en un lugar aparte, en silencio y hecha con insistencia y con frecuencia”.

Junto al ayuno espiritual, a la escucha de la Palabra de Dios, dijo el Arzobispo Primado de México, “la oración es el tercer ejercicio esencial para una fructuosa Cuaresma”.

“Hoy hemos escuchado al Hijo amado del Padre, hoy lo hemos contemplado transfigurado revelándonos su divinidad y profetizándonos su resurrección, hoy hemos contemplado la fidelidad de Dios y la respuesta de fe de Abraham, hoy se nos ha anunciado lo que seremos, ciudadanos del cielo, transformados a semejanza de Cristo”.

Para que esto sea una realidad, exhortó, “participemos de la transfiguración eucarística de Jesús, y comamos su cuerpo y bebamos su sangre para transformarnos en él”.

“Miremos a Cristo transfigurado en los hombres, sobre todo en los más pobres y excluidos y ayudémosle en sus necesidades”.

“Contemplemos a Jesús en los maestros de la Iglesia, y escuchemos su magisterio, seguros de que ‘el que a ustedes escucha a mí me escucha y el que a mí me escucha, escucha al Padre que me ha enviado’”.

Para concluir, destacó el Cardenal Rivera, “miremos al Cristo transfigurado en la gloria del Tabor y preparémonos para “mirar al que traspasaron”, colgado del madero”.

Fuente: AciPrensa

Estas son las cifras de la visita del Papa Francisco a México

Papa-en-MexicoEl Papa Francisco visitó México del 12 al 17 de febrero y según las cifras dadas a conocer hoy por la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), en total más de 10 millones 500 mil personas participaron en las actividades del Santo Padre, siendo la Misa en Ecatepec el evento más numeroso, con 301.200 fieles congregados.

Según las cifras difundidas este lunes, 10.572.272 personas “participaron en las Misas o encuentros con el Papa Francisco o en las vallas que se reunieron” a su paso por las seis ciudades de México que visitó.

Con respecto a los boletos, la CEM indicó que fueron entregados gratuitamente 882.225 entradas entre las 93 diócesis del país. Sin embargo, “al aproximarse la hora de cada Misa o encuentro se decidió dar acceso a varias personas sin boleto, garantizando la seguridad de todos los asistentes”.

Teniendo en cuenta los boletos entregados, a la Misa en Ecatepec le siguió la Eucaristía en Ciudad Juárez con 210.760 fieles, el encuentro con las familias en Tuxtla Gutiérrez con 109.199 personas, la Misa en San Cristóbal de las Casas con 100.000 fieles, y el encuentro con los jóvenes en Morelia con 85.500.

Luego sigue la Eucaristía en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe con 35.366 personas, y la Misa en Morelia con 22.000 fieles.

Sin embargo, además de los eventos, la CEM también informó sobre el número de personas que se acercaron a las vallas para ver el paso del Santo Padre. La que más fieles reunió fue la valla del hospital infantil “Federico Gómez” a la Nunciatura el 14 de febrero, con 2.000.000 de personas congregadas.

Luego sigue la valla de la Nunciatura al aeropuerto de Ciudad de México, el 17 de febrero, con 1.200.000 de personas; la valla de la Nunciatura a la Basílica de Guadalupe, el 13 de febrero, con 1.100.000; las vallas en Ciudad Juárez también con 1.000.000 de personas; y la valla de la Basílica de Guadalupe a la Nunciatura con 850.000 fieles reunidos.

La visita del Papa a México necesitó de la ayuda de 242.066 voluntarios. Además estuvieron acreditados 3.298 periodistas mexicanos y 779 extranjeros provenientes de 30 países.

Sobre el número de obispos, estuvieron presentes 134 prelados mexicanos y 37 del extranjero.

Fuente: AciPrensa

Así despide Mexico al Papa Francisco!

Tras la Misa que presidió en Ciudad Juárez junto a la frontera con Estados Unidos, el Papa Francisco se dirigió en el papamóvil al aeropuerto Abraham González para tomar el avión que lo llevará a Roma.

Al final de la Eucaristía, el Santo Padre se despidió de los mexicanos con unas sentidas palabras en las que afirmó que “México es una sorpresa”.

En el aeropuerto lo despidieron al Pontífice el Presidente de México, Enrique Peña Nieto, y su esposa Angélica Rivera.

Cuando inició su paso por la alfombra roja el Santo Padre recibió el abrazo de varios niños.

Miles de personas estuvieron en el lugar con el marco de mariachis y los bailes de un conjunto típico.

“¡Francisco hermano, ya eres mexicano!” y “¡Queremos al Papa!”, fueron algunos de los lemas que se escucharon en el lugar, mientras la multitud agitaba pañuelos blancos, rojos, amarillos y verdes.

Como parte del protocolo se tocó el himno de México y luego el del Vaticano que todos los presentes escucharon atentamente.

El Papa se despidió de algunas autoridades militares, civiles como el gobernador de Chihuahua, César Duarte; y de un grupo de obispos entre los que estaba el Arzobispo Primado de México, Cardenal Norberto Rivera; y el Presidente del Episcopado Mexicano, Cardenal Francisco Robles.

Cuando el Santo Padre ya estaba en el avión los mariachis tocaron “Las Golondrinas”, una clásica canción mexicana de despedida que suele interpretarse en estas ocasiones.

“Me he sentido acogido, recibido por el cariño, la fiesta, la esperanza de esta gran familia mexicana, gracias por haberme abierto las puertas de sus vidas, de su Nación”, dijo el Papa al concluir la Misa que celebró en Ciudad Juárez.

El Santo Padre llegará a Roma el jueves 18 de febrero a las 2:45 p.m. (hora local) tras un vuelo de unas 12 horas de duración.

Las palabras finales del Papa Francisco para México!

El Papa Francisco se despide de México con estas sentidas palabras que ha dirigido a toda la nación. A continuación el texto completo de su alocución final en el país:

Señor obispo de Ciudad Juárez, José Guadalupe Torres Campos,

Queridos Hermanos en el Episcopado,

Autoridades,

Señoras y Señores,

Amigos todos

Muchas gracias, Señor Obispo, por sus sentidas palabras, es el momento de dar gracias a Nuestro Señor por haberme permitido esta visita a México. La que siempre sorprende, México es una sorpresa.

No quisiera irme sin agradecer el esfuerzo de quienes han hecho posible esta peregrinación. Agradezco a todas las autoridades federales y locales, el interés y la solícita ayuda con la que han contribuido al buen desarrollo de este propósito. A su vez, quisiera agradecer de corazón a todos los que han colaborado de distintos modos en esta visita pastoral. A tantos servidores anónimos que desde el silencio han dado lo mejor de sí para que estos días fueran una fiesta de familia, gracias. Me he sentido acogido, recibido por el cariño, la fiesta, la esperanza de esta gran familia mexicana, gracias por haberme abierto las puertas de sus vidas, de su Nación.

El escritor mexicano Octavio Paz dice en su poema Hermandad:

«Soy hombre: duro poco y es enorme la noche.

Pero miro hacia arriba: las estrellas escriben.

Sin entender comprendo: también soy escritura

y en este mismo instante alguien me deletrea».

Tomando estas bellas palabras, me atrevo a sugerir que aquello que nos deletrea y nos marca el camino es la presencia misteriosa pero real de Dios en la carne concreta de todas las personas, especialmente de las más pobres y necesitadas de México.

La noche nos puede parecer enorme y muy oscura, pero en estos días he podido constatar que en este pueblo existen muchas luces que anuncian la esperanza; he podido ver en muchos de sus testimonios, en sus rostros, la presencia de Dios que sigue caminando en esta tierra, guiándolos y sosteniéndolos en la esperanza; muchos hombres y mujeres, con su esfuerzo de cada día, hacen posible que esta sociedad mexicana no se quede a oscuras. Muchos hombres y mujeres a lo largo de las calles cuando pasaba levantaban sus hijos, me los mostraban. Son el futuro de México, cuidémoslos, amémoslos. Esos chicos son profetas del mañana, son signo de un nuevo amanecer y les aseguro que por ahí en algún momento sentía como ganas de llorar al ver tanta esperanza en un pueblo tan sufrido.

Que María, la Madre de Guadalupe, siga visitándolos, siga caminando por estas tierras, Mexico no se entiende sin Ella, siga ayudándolos a ser misioneros y testigos de misericordia y reconciliación.

Nuevamente, muchas gracias por esta tan cálida hospitalidad mexicana.

Fuente:AciPrensa

El Papa en la frontera clama: ‘¡No más muerte ni explotación!’

foto-Centro TV Vaticano

El papa Francisco celebró en su último día en México una misa multitudinaria en la frontera, visible a través de la red metálica, desde donde se ve Estados Unidos. A un lado Ciudad Juárez y al otro la ciudad de Texas de El Paso. Una ubicación que conlleva una importante carga emotiva debido al drama de la migración que allí se vive cada día. Miles de personas le saludaron durante el recorrido que le llevó desde el seminario arquidiocesano hasta el recinto ferial de Ciudad Juárez. Y una vez allí, otra gran multitud le esperaba entusiasmada para la celebración eucarística. Uno de los momentos más significativos y emocionantes fue cuando el Santo Padre dejó un ramo de flores en una gran cruz colocada justo en la frontera entre ambos países. Y saludó y bendijo a los fieles que se encontraban “al otro lado”.
Durante la homilía, el Pontífice aseguró que “siempre hay posibilidad de cambio, estamos a tiempo de reaccionar y transformar, modificar y cambiar, convertir lo que nos está destruyendo como pueblo, lo que nos está degradando como humanidad”. La misericordia –subrayó– nos alienta a mirar el presente y confiar en lo sano y bueno que late en cada corazón. “La misericordia de Dios es nuestro escudo y nuestra fortaleza”, precisó Francisco.
Además, explicó que “no hay gloria más grande para un padre que ver la realización de los suyos; no hay satisfacción mayor que verlos salir adelante, verlos crecer y desarrollarse”.
Haciendo referencia al pasaje de la lectura sobre la destrucción de Nínive, el Santo Padre indicó que “la misericordia rechaza siempre la maldad, tomando muy en serio al ser humano. Apela siempre a la bondad dormida, anestesiada, de cada persona”. Lejos de aniquilar, aseguró, la misericordia, se acerca a toda situación para transformarla desde adentro.
Y ese es precisamente el misterio de la misericordia divina. “Se acerca e invita a la conversión, invita al arrepentimiento; invita a ver el daño que a todos los niveles se esta causando”, precisó Francisco.
Jonás ayudó a ver, ayudó a tomar conciencia.Y encuentró hombres y mujeres capaces de arrepentirse, capaces de llorar. Llorar por la injusticia, llorar por la degradación, llorar por la opresión. De este modo, el Santo Padre recordó que son las lágrimas las que pueden “darle paso a la transformación”, “ablandar el corazón”, “purificar la mirada y ayudar a ver el círculo de pecado en el que muchas veces se está sumergido”, “lograr sensibilizar la mirada y la actitud endurecida y especialmente adormecida ante el sufrimiento ajeno”, “generar una ruptura capaz de abrirnos a la conversión”.
Así, el Papa reconoció que en este año de la misericordia y en este lugar, quiere “implorar la misericordia divina” y “pedir con ustedes el don de las lágrimas, el don de la conversión”.
Haciendo referencia a esta ciudad, tal y como sucede en otras zonas fronterizas, el Santo Padre señaló que aquí se concentran miles de migrantes de Centroamérica y otros países, sin olvidar tantos mexicanos que también buscan pasar «al otro lado». Por eso dijo que se trata de un camino cargado de terribles injusticias: “esclavizados, secuestrados, extorsionados, muchos hermanos nuestros son fruto del negocio del tránsito humano”.
El Papa hizo referencia a esta crisis humanitaria, que calificó como tragedia humana global. Por eso, precisó que aunque se puede medir en cifras, “nosotros queremos medirla por nombres, por historias, por familias”. Son hermanos y hermanas –aseguró– que salen expulsados por la pobreza y la violencia, por el narcotráfico y el crimen organizado.
Al respecto, denunció que frente a tantos vacíos legales, “se tiende una red que atrapa y destruye siempre a los más pobres”. Y así hizo referencia a la injusticia que se radicaliza en los jóvenes, ‘carne de cañón’, perseguidos y amenazados cuando tratan de salir de la espiral de violencia y del infierno de las drogas. Dedicó también un pensamiento a tantas mujeres a quienes se les ha arrebatado injustamente la vida.
Finalmente, el Santo Padre invitó a pedir a Dios “el don de la conversión, el don de las lágrimas”, tener el corazón abierto “a su llamado en el rostro sufriente de tantos hombres y mujeres”. Y exclamó ¡No más muerte ni explotación! Las últimas palabras de su homilía fueron para organizaciones de la sociedad civil, hermanas religiosas, religiosos y sacerdotes, y laicos que se la juegan en el acompañamiento y en la defensa de la vida. Con sus vidas –aseguró– son profetas de la misericordia, son el corazón comprensivo y los pies acompañantes de la Iglesia que abre sus brazos y sostiene.

Fuente: Zenit.org

En la Frontera, el Papa reza por los migrantes…!

Antes de celebrar su última Misa en territorio mexicano en la “antigua feria expo” de Ciudad Juárez, el Papa Francisco se detuvo para rezar por los migrantes ante una cruz colocada frente al Río Grande en la frontera entre México y Estados Unidos.

La cruz estaba rodeada de zapatos viejos y sandalias que simbolizan la dramática situación de los migrantes que muchas veces mueren tratando de cruzar hacia Estados Unidos.

El Pontífice se inclinó y oró en silencio durante unos minutos y dejó un ramo de flores.

Luego bendijo el lugar y dio la bendición a ambos lados de la frontera, especialmente a los migrantes que ya no pueden volver a México.

Fuente: AciPrensa

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