10 Secretos…

felizLos 10 Secretos del PAPA FRANCISCO para la Felicidad

 

Todos queremos ser felices y, en nuestro mundo de hoy, hay muchas personas que nos están diciendo como alcanzar esta meta. Aun así, muchos de estos caminos hacia la felicidad están basados en promesas falsas o sugerencias superficiales que ofrecen momentos fugaces de placer que se desvanecen rápidamente.

 

La buena noticia es que el Papa Francisco, quien tiene un aura de alegría en todo lo que dice y hace, ha identificado ahora diez secretos para la felicidad que son ciertos y perdurables.

 

  1. Vivir y dejar vivir. Muchos de nosotros ponemos nuestra felicidad en peligro cuando tratamos de controlar la vida de los demás. No obsesionados con lo que las otras personas están haciendo y perdemos la perspectiva de lo que Dios nos pide que hagamos. Jesús lo dijo de manera un poco más directa cuando pregunto: “Ves la pelusa en el ojo de tu hermano, ¿y no te das cuenta del tronco que hay en el tuyo? (Mt. 7,3)

 

  1. Darse a los demás. Ser abiertos y generosos con los demás, especialmente con los necesitados, nos lleva a un encuentro intimo con Cristo, quien es la fuente de toda dicha, Jesús nos asegura que lo que sea que hagamos con nuestras hermanas y hermanos, más pequeños, lo estamos haciendo por El (ver Mt. 25,40). Cada vez que compartimos bienes materiales, ofrecemos apoyo emocional, brindamos ayuda o damos alimento espiritual, no solo aligeramos la carga de alguien, sino que además descubrimos que la experiencia también enriquece nuestra vida. El Papa Francisco advierte que: “Si uno se estanca, corre el riesgo de ser egoísta. Y el agua estancada es la primera que se corrompe”.

 

  1. Proceder con calma. La felicidad está amenazada cuando nuestra vida se vuelve agitada y fuera de control. El Papa usa la imagen del remanso de un rio y nos exhorta a tener “la capacidad de moverse con benevolencia y humildad, el remanso de la vida”. Al tratar de cultivar la calma en la vida, es importante que entendamos que la vida no está gobernada tanto por lo que nos sucede sino por la manera en que reaccionemos a las influencias perjudiciales. Una manera de mantener la calma, sin importar lo que suceda, es estableciendo una vida espiritual profunda. Cuando nos centramos en Dios, lo que suceda en la superficie de nuestra vida puede que nos altere un poco, pero esto no perturbara nuestra profunda paz interior.

 

  1. Desarrollar un sano sentido del ocio. Vivimos en un mundo secular que opera 24 horas al día, los 7 días de la semana. Muchos de nosotros tenemos que lidear con exigencias laborales estresantes y otros compromisos. Los padres deben compatibilizar las exigencias del trabajo además del horario ocupado de los hijos con la escuela, deportes, y otras actividades. El Papa Francisco destaca que el miedo verdadero es que las ocupaciones de la vida diaria nos hagan perder los placeres del arte, de la literatura, de jugar con los niños y de pasar un tiempo en familia. Las actividades de esparcimiento les dan a nuestro cuerpo y mente la oportunidad de restablecerse y renovarse, y nos dan la oportunidad de renovar el vínculo entre nosotros. Es importante reservar tiempo para apagar el televisor, comunicarnos mutuamente, leer juntos, participar de juegos y comer juntos en familia, así como también explorar las artes, la cultura y la naturaleza.

 

  1. Hacer del Domingo un día de Precepto. El Papa Francisco sugiere que una manera garantizada de encontrar la felicidad es reclamar el domingo como un día de precepto. También sugiera que el domingo debería ser un día para la familia. Puede empezar a santificar el domingo yendo a Misa todas las semanas. Santificar el resto del día depende de su estilo de vida. Si trabaja en un lugar cerrado, las aventuras del aire libre le permitirán disfrutar de la creación de Dios. Si es activo toda la semana, tal vez quiera reservar un tiempo de tranquilidad para el domingo. Guardar el domingo como un día de precepto nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre el lado espiritual de nuestra existencia, apreciar las bendiciones de la familia descubrir la felicidad verdadera.

 

  1. Crear empleos para jóvenes. Encontramos el propósito de nuestra vida a través del trabajo relevante; se nos anima a ir mas allá y a asegurarnos de que los jóvenes tengan lo que el Papa Francisco llama “trabajos dignos”. Podemos comenzar el proceso temprano en nuestra propia familia al asignar a nuestros hijos tareas del hogar que les enseñen la importancia de contribuir a la familia. Podemos involucrar a los pre-adolescentes y adolescentes para que sean voluntarios en proyectos de servicio donde puedan usar los dones y talentos que Dios les dio. El Papa nos exhorta: “Hay que ser creativos con esta franja. Si faltan oportunidades, caen en la droga… hay que inventarles cursos de un año… La dignidad te la da el llevar el pan a casa”.

 

  1. Respetar y cuidar da la naturaleza. Somos los administradores corresponsables de la creación de Dios y tenemos la responsabilidad de preservarla y protegerla –no solo par a nosotros sino también para las generaciones futuras – incluyendo el aire puro y el agua potable, los humedales y los bosques, los sembradíos y recursos naturales. El Papa Francisco pregunta: “La humanidad con el uso indiscreto y tiránico de la naturaleza, ¿no se está suicidando? Podemos comenzar en nuestro hogar, escuela y lugar de trabajo y reciclar, volver a usar y reducir el uso de contaminantes y desperdicios. Nuestra campaña personal para respetar y cuidad de la naturaleza nos da felicidad porque sabemos que estamos dedicando tiempo y dando pasos importantes para respetar y conservar nuestro medio ambiente.

 

  1. Dejar de ser negativo. Las quejas permanentes, las criticas incisivas, las traiciones y los chismes son como veneno que mata la felicidad. El Papa Francisco explica: “La necesidad de hablar mal del otro indica una baja autoestima, es decir: yo me siento tan abajo que, en vez de subir, bajo al otro”. No es fácil hacer el cambio de ser negativo a ser positivo. El primer paso es concientizarnos de que ser negativo o positivo es una elección personal. El segundo paso es aunar esfuerzos para evitar que tengamos pensamientos y palabras negativas lo antes posible. “Olvidarse rápido de lo negativo es sano”, agrega el papa y esto lleva a una perspectiva en la vida más positiva y feliz.

 

  1. Respetar las creencias de los demás. Todos tenemos familiares, amigos y conocidos que no comparten nuestra fe católica. Aun así, las críticas y las presiones no traerán felicidad a nadie. El Papa Francisco explica: “Podemos inquietar al otro desde el testimonio para que ambos progresen en esa comunicación”. Cuando vivimos como testigos verdaderos de Cristo, otras personas son atraídas por la paz interior y el gozo que emana de nosotros. Ellos quieren esa paz y gozo para sí mismos. Ya sea que algún día compartan nuestra fe o no, cuando los tratamos con respeto, creamos un vínculo de felicidad entre nosotros.

 

  1. Trabajar por la Paz. Estamos llamados a defender la paz. El Papa Francisco nos dice: “Y el clamor por la paz hay que gritarlo. La paz a veces da la idea de quietud, pero nunca es quietud, siempre es una paz activa”. Tal vez no podamos traer la paz a escala global, pero podemos rezar por la paz mundial. Podemos trabajar para que haya paz en nuestro hogar, nuestro vecindario, nuestra escuela y nuestro lugar de trabajo. Cuando tomamos una posición en contra de la violencia de cualquier tipo, no hacemos mediadores de paz. Jesús llama a los que trabajan por la paz “felices” les de la distinción de ser “hijos de Dios” (Mt. 5,9)

 

Cuando leemos entre líneas los diez secretos del papa para la felicidad, encontramos la esencia del mensaje del Evangelio. Ciertamente, vivir como discípulos verdaderos de Jesucristo traerá esa clase de paz y felicidad interior profundas que jamás nada nos podrá quitar.

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